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La desaceleración de la inflación, el impulso del sector rural y una mayor oferta de financiamiento aparecen como factores que podrían favorecer la actividad, aunque el efecto no sería uniforme en todo el país.
Después de atravesar un período en el que el expendio de combustibles alternó meses de crecimiento con otros de retroceso, las Estaciones de Servicio comienzan a mirar el horizonte con mayor optimismo. Los indicadores macroeconómicos muestran una tendencia más favorable que la de comienzos de año y, si bien nadie espera un salto brusco de la demanda, en el sector gana espacio la idea de que el segundo semestre podría marcar un punto de inflexión.
La baja gradual del índice de precios al consumidor, una campaña agrícola con buenas perspectivas y un mercado crediticio que empieza a reactivarse son algunos de los elementos que alimentan esas expectativas. Sin embargo, los especialistas coinciden en que la mejora dependerá de múltiples variables y no alcanzará por igual a todos los operadores.

En diálogo con Surtidores, el exsubsecretario de Combustibles y economista, Cristian Folgar, sostuvo que el primer impulso llegará de la mano del gasoil, con un movimiento más intenso en el interior productivo que en las grandes áreas metropolitanas.
“La segunda parte del año va a mostrar una demanda sostenida. La cosecha va a empujar el consumo y, por ahora, no aparecen señales de una sequía importante que pueda afectar la siembra“, explicó.
A su entender, la actividad agropecuaria volverá a convertirse en el principal sostén del mercado, impulsando el transporte de cargas y la logística vinculada a las economías regionales.
No obstante adelantó que la evolución de las naftas tendrá otra dinámica. Allí, Folgar admitió que el interrogante radica en saber si la baja que registran las cotizaciones internacionales del petróleo terminará reflejándose en los surtidores.
La respuesta, según Folgar, dependerá en gran medida de la estrategia comercial de YPF. “La empresa hace sus cuentas en dólares. Puede bajar el precio internacional del crudo, pero al mismo tiempo subir el tipo de cambio. Además, el Gobierno todavía tiene pendiente la actualización de los impuestos a los combustibles“, señaló.
Por ese motivo, consideró poco probable que los automovilistas encuentren una reducción importante en los valores. “No veo margen para bajas bruscas de los precios medidos en pesos nominales. Ojalá me equivoque“, asestó.

Esa situación explica por qué, aun con una economía algo más ordenada, el crecimiento del consumo difícilmente sea parejo. “Algunas estaciones van a sentir una mejora más clara que otras. No será una recuperación generalizada“, advirtió.
“Cuando la inflación empieza a bajar, mejora el poder de compra de los sectores de menores ingresos. Ese segmento es justamente el que consume GNC y nafta súper, por lo que cualquier alivio en el bolsillo se traduce rápidamente en mayor movimiento“, analizó.
El crédito también aparece entre las variables que Folgar tiene en cuenta para darle dinamismo al negocio. Pero dijo que “hay que ver si las estaciones realmente pueden acceder a esos préstamos. Los bancos suelen ofrecer financiamiento cuando el cliente ya está en una situación sólida; cuando necesita apoyo, generalmente son mucho más cautelosos”.
Además, sostuvo que muchas empresas del sector todavía operan con márgenes demasiado ajustados como para asumir nuevas obligaciones financieras, pero observó una posibilidad concreta es en las redes de comercialización de las petroleras. “Las banderas probablemente consigan mejores condiciones de financiamiento y puedan desarrollar programas para asistir a sus operadores. Eso dependerá de la estrategia que adopte cada compañía“, concluyó.
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