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Afirman que el avance de las obras energéticas reducirá los cuellos de botella, pero la disponibilidad efectiva dependerá de las condiciones contractuales elegidas por cada operador.
La finalización de las obras de transporte de gas en 2027 abre una nueva etapa para el mercado energético. Sin embargo, lejos de implicar que la oferta quede garantizada para todos por igual, especialistas consideraron que empieza una etapa donde la planificación contractual será tan importante como la disponibilidad física del recurso.
En ese contexto, Mauricio Roitman, Presidente de la comercializadora de gas y electricidad Energeia, sostuvo en diálogo con Surtidores que el mercado está dejando atrás años de soluciones transitorias y avanzando hacia un esquema donde prevalecerán reglas de mercado, aunque también más exigentes para quienes dependen del suministro.

“Estamos entrando en una etapa de normalización del transporte y la distribución. Eso significa que el sistema deja de funcionar con parches regulatorios y empieza a ordenarse sobre la capacidad real disponible”, explicó.
Bajo esa lógica aparece una pregunta que cada vez más estacioneros comienzan a hacerse: ¿conviene operar con contratos firmes o interrumpibles?
Para Roitman, la respuesta empieza a inclinarse claramente hacia un lado. Según explicó, quienes tengan contratado gas y transporte en modalidad firme durante todo el año contarán con prioridad efectiva de acceso al sistema. En cambio, las estaciones que operen bajo esquemas interrumpibles quedarán expuestas a restricciones cuando aumente la demanda.
“El año próximo, incluso con la ampliación de capacidad del Gasoducto Perito Moreno y una situación general más holgada, no significará que todos puedan despachar gas sin limitaciones en invierno”, señaló.
De acuerdo con su visión, en los momentos de mayor exigencia del sistema el transporte disponible tendrán prioridad aquellos usuarios que cuenten con contratos firmes y capacidad reservada.
Por eso remarcó que el problema dejará de ser estrictamente energético para convertirse en una cuestión comercial. “La clave ya no va a pasar por la escasez física de gas sino por la gestión contractual eficiente para tener prioridad dentro del ducto y reserva de capacidad”, resumió.
Desde el lado de la demanda, el ejecutivo observó además una señal que obliga a las estaciones a mirar el escenario con atención: el crecimiento sostenido del consumo de GNC.
El extitular del ENARGAS, indicó que actualmente la demanda del combustible muestra una expansión importante, impulsada principalmente por la diferencia de precios respecto de las naftas y el mayor atractivo económico para usuarios intensivos y transporte pesado.
En ese contexto, consideró que los operadores deberían revisar sus proyecciones comerciales y adecuar sus estrategias de abastecimiento.
También destacó que algunas estaciones lograron obtener ventajas adicionales mediante contratos desacoplados del precio del combustible líquido, una decisión que les permitió mejorar costos y capturar ahorro durante la última campaña.

Como recomendación concreta, planteó dos caminos: para quienes hoy son interrumpibles, evaluar el pasaje hacia esquemas de contratación en firme; y para quienes ya cuentan con reservas importantes, analizar herramientas de optimización comercial.
Entre ellas mencionó mecanismos como el traspaso o cesión de reserva de capacidad, una alternativa que podría cobrar protagonismo en un escenario donde nuevas estaciones necesiten asegurar abastecimiento sin esperar ampliaciones de infraestructura.
La conclusión, según la mirada del ejecutivo de Energeia, es que el próximo ciclo del GNC no estará definido únicamente por la expansión del sistema, sino por la capacidad de cada operador para anticiparse y administrar correctamente sus contratos.
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