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La integración de algoritmos con sistemas de telemedición, detección de pérdidas y control de sobrellenado promete mejorar la seguridad operativa, optimizar inventarios y anticipar desvíos antes de que impacten en el negocio.
La modernización de las Estaciones de Servicio no siempre ocurre en los espacios más visibles para el cliente. Detrás de una playa renovada, una tienda más atractiva o una atención más ágil, existe una infraestructura técnica que sostiene el funcionamiento diario del negocio: tanques, cañerías, mediciones, válvulas, sensores, controles de combustible, facturación y documentación administrativa.
Sobre esa parte menos expuesta, pero decisiva para la seguridad y la rentabilidad, COPPSA Group comenzó a observar una nueva oportunidad de desarrollo: la incorporación de inteligencia artificial como recurso para ordenar, leer y vincular la información que generan los equipos de operación de una boca de expendio.

Según comentó Maximiliano Ochoa, director de la compañía, la clave no está en sumar tecnología, sino lograr que los datos que hoy ya existen puedan conversar entre sí. Para eso, la empresa conformó un equipo de ingenieros que trabaja en la incorporación de algoritmos a dispositivos y soluciones que ya se utilizan en otros mercados.
La IA se presenta como una capa de lectura sobre tecnologías que no reemplaza la telemedición, los mecanismos de detección de pérdidas ni los dispositivos de seguridad asociados a tanques, pero que puede transformar esos registros en informes más accesibles para el operador.
En diálogo con Surtidores, Ochoa mencionó que el sector también avanza en la incorporación de soluciones para conocer con mayor precisión el nivel de combustible y reducir riesgos ambientales. Entre ellas, destacó los tanques de doble contención, las válvulas de sobrellenado y los sistemas capaces de alertar problemas antes de que deriven en fallas más graves.
La diferencia que podría aportar la inteligencia artificial está en el procesamiento de variables que muchas estaciones ya tienen disponibles, pero distribuidas entre consolas, planillas, reportes de stock, sistemas de facturación, remitos y registros históricos. Esa fragmentación obliga a buscar, cruzar y validar información de manera manual, con el riesgo de perder tiempo o detectar tarde un desvío.
“Buscamos ofrecer un mapeo generalizado y brindar informes integrados”, explicó el ejecutivo. A partir de esa lógica, el operador podría consultar en una misma plataforma los litros vendidos, la recaudación, las entregas de combustible, los movimientos por tanque, los horarios de mayor flujo y la documentación asociada a cada operación.
El desarrollo, aclaró, todavía se encuentra en etapa de análisis. COPPSA Group estudia distintas alternativas, entre ellas consolas o chatbots capaces de responder consultas vinculadas con la toma de decisiones.
Para Ochoa, el proceso requiere adaptar la tecnología a la forma en que cada estacionero necesita leer su negocio. No se trata sólo de cargar datos, sino de enseñarle al sistema cuáles son relevantes, cómo deben clasificarse y qué tipo de respuestas necesita cada operador frente a determinadas situaciones.
En el caso de los combustibles, esa capacidad puede adquirir especial relevancia. La IA podría asistir en la lectura de remitos, tickets, facturas o registros de entrega, asignar cada dato al tanque correspondiente y facilitar consultas posteriores sin tener que revisar archivos físicos o múltiples plataformas. Según precisó Ochoa, incluso una foto podría servir para que el sistema interprete documentos y los cargue en el lugar correcto.

Esto permitiría construir resúmenes mensuales, revisar entregas por tanque, asociar datos de transporte, controlar rendimientos y detectar diferencias entre lo recibido, lo vendido y lo almacenado. En un negocio donde los desvíos pueden tener impacto económico, operativo y ambiental, contar con información consolidada puede convertirse en una herramienta de prevención.
La misma plataforma también podría reducir la dependencia de procesos personales. En muchas empresas, ese trabajo queda concentrado en una persona específica: un encargado, un administrativo o un responsable técnico. Cuando los procedimientos no están sistematizados, aparecen diferencias de criterio, demoras y errores de carga. Una consola entrenada con los criterios del operador permitiría sostener una misma lógica de análisis aun cuando cambien quienes intervienen en la gestión diaria.
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