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La expectativa de un descenso gradual del costo del crédito comenzó a generar una mirada más optimista dentro del sector. Economistas consideran que puede convertirse en una condición necesaria para reactivar obras y recuperar capacidad de desarrollo.
Después de varios años en los que gran parte de las decisiones de crecimiento quedaron condicionadas por el alto costo del dinero y la incertidumbre económica, las Estaciones de Servicio empiezan a observar con atención las señales que llegan desde la macroeconomía.
La caída del riesgo país y la posibilidad de un proceso de reducción de tasas aparecen como variables que, sin alterar el funcionamiento cotidiano de las bocas de expendio, podrían modificar el horizonte para encarar inversiones que hoy permanecen demoradas.
Durante este período, muchas empresas del rubro avanzaron con remodelaciones, renovación de locales comerciales, incorporación de herramientas digitales y mejoras operativas apelando casi exclusivamente a recursos genuinos o acuerdos con las compañías proveedoras de combustibles. Por eso, un eventual cambio en las condiciones de acceso al capital vuelve a instalar expectativas.

En diálogo con Surtidores, el economista jefe de la consultora Macroview, Facundo Martínez, explicó que la disminución del riesgo soberano debe interpretarse principalmente como una señal de ordenamiento macroeconómico y no como un detonante inmediato sobre el nivel de actividad.
“La baja del riesgo país es importantísima por una cuestión de contexto de mediano plazo. No son eventos de impacto inmediato”, sostuvo el integrante del equipo de analistas de Carlos Melconián.
El entrevistado agregó que actualmente continúa observándose una situación de restricción monetaria sobre consumidores y empresas. “Hay una cuestión de falta de pesos y de licuación de saldos reales porque la inflación sigue siendo alta” y admitió que las calificaciones internacionales, “no mueven la venta de combustible de mañana a la mañana”, indicó.
El especialista señaló que el indicador sigue siendo una referencia para determinar el costo del financiamiento corporativo en moneda extranjera, aunque aclaró que muchas compañías locales lograron en los últimos años conseguir fondos sin quedar completamente atadas a la percepción sobre la deuda argentina.
“Lo vemos cuando se consiguen préstamos o emisiones de deuda a tasas del 7 u 8 por ciento en mercados internacionales y con ello se financia el desarrollo de Vaca Muerta”, afirmó.
De todos modos, Martínez advirtió que todavía existen limitaciones más vinculadas al funcionamiento interno de la economía que al costo del financiamiento, pero con el tiempo para los expendedores se avizora que una mayor dinámica pueda traducirse en movimiento económico adicional, demanda de infraestructura y nuevas oportunidades de negocios complementarios.

Respecto de si una futura reducción del costo del crédito podría abrir una ventana para iniciativas impulsadas por estacioneros, el economista vinculó cualquier recuperación con una mejora previa de la ecuación económica del negocio. “A estas tasas activas y con la demanda y rentabilidad como está, no hay proyecto de inversión que cierre”, resumió.
Como mirada hacia adelante, Martínez consideró que una consolidación del escenario financiero podría empezar a generar otro tipo de decisiones dentro del sector. “Si el proceso continúa y el costo del dinero empieza a bajar, pueden volver a aparecer oportunidades para inversiones que hoy están postergadas. La modernización de instalaciones, la incorporación de nuevos servicios y el crecimiento comercial de las estaciones necesitan primero mejores condiciones de rentabilidad y financiamiento para transformarse en proyectos concretos”, concluyó.
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