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Operadores del sector ya las aplican para ordenar tareas administrativas, analizar información contable y estandarizar procesos internos. La diferencia no está solo en cuál elegir, sino en cómo entrenarla para que trabaje al servicio de la operación.
La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta para “probar prompts” y empezó a ocupar un lugar más concreto dentro de las empresas. En el caso de las Estaciones de Servicio, su uso todavía es incipiente, pero ya aparecen experiencias donde estas plataformas se utilizan para revisar conciliaciones bancarias, ordenar información administrativa, generar informes, diseñar tableros de control, asistir en la carga de datos e incluso proyectar esquemas de turnos.
ChatGPT, Gemini y Claude se consolidaron como las tres herramientas conversacionales más conocidas para usos generales, aunque no funcionan exactamente igual ni ofrecen las mismas ventajas.
En términos simples, se trata de asistentes capaces de procesar texto, documentos, planillas, imágenes o instrucciones complejas, pero su verdadero rendimiento depende de la calidad de la información que reciben y de la forma en que la organización aprende a usarlas.

A diferencia de otras soluciones de inteligencia artificial más específicas —como herramientas de programación, generación de imágenes, análisis de cámaras, automatización de atención al cliente o software embebido en sistemas de gestión—, estas plataformas funcionan como asistentes transversales.
No nacen para resolver un único problema, sino para acompañar múltiples tareas: redactar, ordenar datos, comparar archivos, detectar inconsistencias, resumir documentos, generar procedimientos, preparar informes o transformar información dispersa en una decisión más clara.
En ese mapa, ChatGPT suele destacarse por su ecosistema de herramientas, sus funciones de proyectos, asistentes personalizados, memoria, análisis de archivos y capacidades vinculadas a código y automatización.
Gemini, por su parte, tiene una ventaja evidente para empresas que ya trabajan dentro del entorno de Google. Su integración con Workspace permite aplicar inteligencia artificial sobre Gmail, Docs, Sheets, Meet y otras aplicaciones de uso cotidiano, además de ofrecer Gemini Enterprise como una plataforma para agentes de IA dentro de organizaciones.
Claude, desarrollado por Anthropic, aparece cada vez más asociado al trabajo con documentos extensos, análisis de información, escritura, razonamiento aplicado y tareas profesionales complejas.
Un estudio reciente sobre usuarios activos de asistentes de IA mostró que muchas personas no eligen una sola herramienta, sino que combinan varias según la tarea. En ese relevamiento, ChatGPT fue valorado por su interfaz, Claude por la calidad de sus respuestas y Gemini por su presencia dentro del universo de Google, entre otros factores. También se advirtió que las frustraciones más frecuentes siguen siendo las respuestas inventadas, los límites de uso y los filtros de contenido.
Mariano Acosta, gerente general de Grupo Sorbona-Berria, remarcó que su herramienta preferida de IA para gestionar estaciones es Claude y enfatizó: “Es superadora en todo sentido”, un comentario que vienen señalando expertos en sus análisis en medios de comunicación.
En diálogo con Surtidores, explicó que la empresa paga la suscripción y lo usan para las tareas administrativas. ¿Cómo? No se limitan a “ir hablando” con el chat, sino que trabajan con instrucciones específicas, “como si estuviéramos capacitando a una persona”. Su estrategia es elaborar un documento en Word para cada área, de manera que conservan las indicaciones y pueden replicarlas cada mes.
Uno de los ejemplos es el uso en conciliaciones bancarias. Acosta detalló que le cargan a Claude el extracto y la contabilidad de la empresa, explican que contiene cada columna, describen ambos archivos y luego indican con precisión qué esperan que haga y cómo debe presentar el informe final.
La experiencia coincide con la mirada de Juan Pablo Stuto, titular de ConsultorEESS, quien advierte que muchas estaciones ya están utilizando ChatGPT o Gemini, generalmente por ser las herramientas más conocidas y comerciales.
“Lo que aconsejo siempre es que la estación tenga una IA paga propia y que esa sea la fuente de consulta de todos”, planteó. De lo contrario, con información fragmentada y sin criterios comunes, el conocimiento se dispersa.
Si la estación centraliza el uso en una cuenta o entorno compartido, puede empezar a entrenar una lógica interna, acumular indicaciones, ordenar procesos y construir una base de consulta que responda mejor a la forma de trabajar de esa organización.

Recomienda usarla para controles, carga de datos, paneles de ventas, seguimiento de objetivos, controles administrativos, tarjetas e incluso armado de turnos, siempre que la empresa cargue indicadores y condiciones claras.
Stuto también marca un límite necesario en el que la inteligencia artificial no debería convertirse en una dependencia automática para todo, sino en un recurso para liberar tiempo.
La diferencia está en qué se hace con el tiempo que se gana: “Ese tiempo que ahorrás tiene que ser para dedicarlo a la parte humana”, sostuvo, al referirse al trato con el cliente, el vínculo con los equipos de trabajo, la motivación interna y la gestión del desempeño.
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