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Cámaras empresarias comenzaron a trabajar junto a operadores de todo el país en una revisión técnica de los contratos firmes de abastecimiento. El objetivo apunta a determinar cuánto volumen de capacidad quedó ocioso durante los últimos años para adecuar los cargos a la demanda real.
El comportamiento que viene mostrando el mercado del GNC durante los últimos años abrió un nuevo frente de discusión entre las Estaciones de Servicio y las distribuidoras de gas. Frente a un escenario donde gran parte de los operadores mantiene volúmenes de despacho similares desde hace tiempo, las cámaras empresarias comenzaron a elaborar una estrategia destinada a revisar uno de los componentes que más peso tiene dentro de la estructura operativa del negocio: la reserva de capacidad asociada a los contratos firmes de abastecimiento.
En diálogo con Surtidores, el presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Rosario, Juan Manuel Rumin, explicó que comenzaron a evaluar un esquema de asistencia técnica para que cada operador pueda reconstruir el historial de reservas abonadas durante los últimos años y compararlo con el consumo efectivo registrado. La intención consiste en elaborar un análisis puntual de cada caso y, a partir de esa información, abrir conversaciones con las distribuidoras para presentar contrapropuestas contractuales ajustadas a la realidad operativa de cada estación.

“Estamos analizando asesorar a las estaciones para que hagan un historial de toda la reserva pagada en las facturas de contratos firmes y, a partir de ahí, elaborar un cálculo puntual de cada situación”, señaló el dirigente empresario, quien remarcó que actualmente existen establecimientos que afrontan costos elevados por capacidad contratada que finalmente no utilizan.
Dentro del esquema vigente, los contratos firmes garantizan abastecimiento aun cuando el sistema gasífero entra en tensión por el incremento del consumo residencial durante el invierno. A cambio de esa prioridad, las estaciones deben pagar una reserva permanente de capacidad calculada sobre determinado volumen comprometido. El problema, según sostienen desde las cámaras empresarias, es que muchos de esos parámetros quedaron desactualizados frente a la realidad actual y generan costos que, en numerosos casos, dejaron de guardar relación con el nivel efectivo de despacho.
El dirigente explicó que el nuevo relevamiento permitirá detectar situaciones muy diferentes entre estaciones con altos niveles de suministro y otras donde el volumen descendió significativamente respecto de las proyecciones iniciales. Por ese motivo, consideran que una negociación uniforme para todo el país resultaría insuficiente y sostienen que cada operador necesitará un análisis técnico específico para discutir nuevas condiciones con las distribuidoras.
La discusión también se desarrolla junto con otra iniciativa impulsada por las entidades empresarias, orientada a gestionar ante organismos nacionales un esquema que permita a todas las estaciones operar mediante contratos firmes, aunque sin asumir un cargo fijo de reserva. La propuesta apunta a reducir asimetrías entre operadores y limitar el impacto de las restricciones estacionales aplicadas sobre contratos interrumpibles.

Ese planteo comenzó a tomar fuerza luego de que numerosas estaciones migraran hacia modalidades interrumpibles para aliviar costos operativos. Aunque ese sistema reduce gastos mensuales, también deja a las bocas de carga expuestas a limitaciones temporarias cuando el sistema energético necesita priorizar hogares, hospitales y servicios esenciales.
“Ahora estamos recopilando información de distintas regiones del país para tener parámetros comparativos sobre reservas contratadas, niveles de despacho y capacidad realmente utilizada. Todo este trabajo apunta a transitar esta etapa hasta que logremos eliminar definitivamente el sistema de reserva de capacidad y todas las estaciones puedan operar bajo contratos firmes sin afrontar ese costo fijo”, concluyó Rumin.
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