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Los nuevos contratos traerán más control, digitalización total y un abastecimiento cada vez más concentrado en la Cuenca Neuquina, con impacto directo en la operatoria diaria de las estaciones.
El negocio del GNC entrará en una etapa distinta a partir de 2026, con reglas más estrictas y una forma de operar que obligará a las estaciones a estar mucho más atentas a cada detalle. Los nuevos contratos que comenzaron a llegar en los últimos días de abril ya anticipan un cambio fuerte en la dinámica del sector.
El punto más visible de esta nueva etapa será el abastecimiento. El sistema dejará atrás esquemas más flexibles y pasará a concentrarse casi por completo en la Cuenca Neuquina. En la práctica, esto significa que el gas que llegará a las estaciones tendrá, en su mayoría, ese origen, lo que ordenará el flujo dentro de la red pero también limitará la diversidad de fuentes.

Según explicó el consultor y especialista Luis Navas a Surtidores, “lo que se está viendo es una organización más precisa del sistema. El abastecimiento se concentra en una cuenca con gran capacidad, lo que permite mayor previsibilidad, pero al mismo tiempo exige una planificación más fina por parte de cada operador”.
Otro cambio importante estará en la forma en que cada estación gestiona su consumo. A partir de ahora, no alcanzará con despachar gas: habrá que anticiparse. Las estaciones deberán informar con antelación cuánto planean consumir. En el caso de Naturgy Ban, esa nominación deberá hacerse antes del mediodía para el día siguiente. Con Metrogas, el esquema será similar, aunque con una responsabilidad adicional cuando se superen ciertos límites.
“Esto obliga a profesionalizar la gestión diaria”, señaló Navas. “Ya no se trata solo de vender, sino de administrar volúmenes con bastante precisión. Un error en la estimación puede traducirse en costos adicionales”, agregó.
Y ahí aparece otro punto sensible: las penalidades. Si una estación consume por encima de lo autorizado, pagará un recargo equivalente al valor de un litro de nafta súper por cada metro cúbico excedente. Un número que, llevado a escala, puede impactar de lleno en la rentabilidad del negocio.
En paralelo, todo el sistema avanzará hacia una digitalización completa. Facturas, avisos y comunicaciones pasarán a manejarse exclusivamente por correo electrónico. En algunos casos, incluso, se eliminará por completo el formato papel.
Para Navas, este paso era esperable: “la digitalización ordena procesos y reduce tiempos, pero también exige que las estaciones estén más organizadas en su administración. No mirar un mail puede significar perder un vencimiento o no enterarse de una notificación importante”.
Justamente, los plazos de pago serán otro aspecto a tener en cuenta. Naturgy Ban fijará un límite de siete días desde la recepción de la factura. Metrogas, en cambio, dará un margen mayor, con quince días desde la emisión. Esa diferencia obligará a cada operador a ajustar su flujo de fondos según con quién trabaje.
En conjunto, todos estos cambios apuntan a un sistema más ordenado, pero también más exigente. Habrá menos margen para la improvisación y más necesidad de control en cada etapa del negocio.
“El sector va hacia un modelo donde cada metro cúbico cuenta”, resumió Navas. “La eficiencia operativa y la capacidad de gestión van a ser determinantes para sostener resultados”, subrayó.

SUMINISTRO SIN RESTRICCIONES
Naturgy Ban informó oficialmente que a partir hoy lunes, quedan sin efecto todas las restricciones que afectaban al expendio de GNC para contratos interrumpibles, normalizando así el suministro para las estaciones de servicio dentro de su área de cobertura.
De esta manera, la distribuidora se alinea con la decisión adoptada previamente por Metrogas, que también dispuso el levantamiento de los cortes. Con ambas compañías en la misma línea, el sistema recupera su funcionamiento habitual permitiendo a las Bocas de Carga retomar el despacho sin condicionamientos.
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