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En marzo, alcanzaron su nivel más alto desde 2022. La diferencia con el valor de las naftas acelera la adopción en autos particulares, transporte público y logística pesada. El crecimiento de los traspasos se traduce en una mayor demanda en los surtidores.
Las conversiones de vehículos a GNC registraron en marzo un fuerte salto y consolidaron una tendencia que gana terreno en todo el país. Durante ese mes se alcanzaron 7.379 unidades convertidas, lo que representa un incremento del 40 por ciento respecto a febrero y un crecimiento interanual del 70 por ciento en comparación con el mismo período de 2025.
Se trata del nivel más alto desde julio de 2022, un dato que refleja el renovado interés por esta alternativa de movilidad, impulsado principalmente por la diferencia de precios frente a los combustibles líquidos. En las últimas semanas, el aumento del 20 por ciento en el valor de las naftas contrastó con subas mucho más moderadas en el GNC, que en promedio no superaron el 5 por ciento.

Ignacio Barousse, gerente de Nuevos Negocios de Gasener y exdirector nacional de Refinación y Comercialización, explicó que esta brecha resulta determinante en la decisión de los usuarios. “El nivel de conversiones de marzo es el más elevado desde julio de 2022”, señaló, y atribuyó este comportamiento al encarecimiento sostenido de los combustibles tradicionales.
Actualmente, el precio de la nafta súper supera los $2.000 por litro a nivel país, mientras que el metro cúbico de GNC se ubica en torno a los $790. A esto se suma un dato clave: cada m3 de gas rinde el equivalente a 1,13 litros de nafta súper, lo que amplifica el diferencial económico a favor del gas natural comprimido.
Con estos valores, el ahorro mensual para un usuario particular puede resultar significativo. “El uso de GNC se presenta como una alternativa concreta para reducir drásticamente los gastos de movilidad. Para un automóvil que recorre 2.000 kilómetros mensuales, el ahorro alcanza los $260.000 por mes, permitiendo amortizar el costo de la conversión en menos de un semestre”, detalló Barousse en diálogo con Surtidores.
El fenómeno no se limita a los vehículos particulares. También comienza a consolidarse en el transporte público y en la logística de cargas, donde el impacto en los costos operativos es aún más marcado. En el área metropolitana de Buenos Aires, la empresa Metropol ya incorporó más de 150 colectivos a GNC, logrando un ahorro superior a los 2.500 dólares mensuales por unidad.
En el transporte de larga distancia, los números resultan todavía más contundentes. En operaciones como el traslado de arena desde Entre Ríos hacia Neuquén, el ahorro estimado alcanza los 7.000 dólares mensuales por camión, de acuerdo con los valores actuales de los combustibles.

Este cambio de matriz energética no solo tiene impacto en los costos de operación, sino también en la estructura del mercado de combustibles. Una mayor demanda de GNC podría contribuir a reducir la necesidad de importaciones de combustibles líquidos, lo que a su vez permitiría aliviar la presión sobre los precios internos.
En ese sentido, Barousse sostuvo que el desarrollo del GNC aparece como una herramienta clave para mejorar la competitividad del sistema de transporte. “El impulso al GNC se posiciona como el mejor instrumento para lograr una baja genuina y sostenible de los costos logísticos en el país”, concluyó.

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