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El tope del 2 por ciento mensual que impulsa el Gobierno, condiciona la negociación salarial del sector y abre interrogantes sobre la homologación del acuerdo alcanzado.
El inicio de las paritarias 2026 llegó con una señal clara desde el Gobierno: no habrá margen para discutir aumentos salariales por encima del 2 por ciento mensual. La directriz, impulsada por el Ministerio de Economía, opera en los hechos como un límite que condiciona de manera directa las negociaciones entre los sindicatos y las cámaras empresarias.
Aunque la advertencia no fue formalizada públicamente, su impacto ya se hace sentir. La Secretaría de Trabajo dejó trascender que no homologará acuerdos que superen ese umbral, un aspecto neurálgico en un esquema donde la validación estatal resulta determinante para que los incrementos puedan efectivamente trasladarse a los salarios.

En el sector de Estaciones de Servicio, donde recientemente se alcanzó un entendimiento entre las cámaras empresarias y el sindicato, la situación abre un interrogante: ¿Corre riesgo la aplicación del aumento acordado? La respuesta, por ahora, no es lineal. Desde el gremio buscan transmitir tranquilidad, aunque reconocen que el escenario presenta matices.
Carlos Acuña (h), secretario general adjunto del sindicato de empleados de Estaciones de Servicio, explicó que la interpretación del límite oficial admite ciertas lecturas. “No es siempre lineal. Pueden decir 2 por ciento mensual, pero si en un mes no hubo aumento y se aplica al siguiente, se pueden sumar los porcentajes y eso modifica el cálculo”, sostuvo. En ese sentido, planteó que la clave está en cómo se computan los períodos sin actualización salarial, lo que permitiría justificar incrementos superiores en determinados momentos.
La discusión no es menor. En un contexto en el que la inflación mensual aún se ubica por encima del 2 por ciento, la pretensión oficial aparece, al menos para el sector sindical, como difícil de sostener en términos reales. “Será 2 por ciento por mes, pero siempre y cuando haya aumentos todos los meses y la inflación también baje a ese nivel”, remarcó Acuña en diálogo con Surtidores.
A pesar de este escenario, el acuerdo firmado incorpora una cláusula que podría resultar determinante. Uno de sus artículos establece que, ante una eventual demora en la aprobación oficial, se aplicará el mecanismo de homologación tácita previsto por la legislación vigente. Esta herramienta permitiría dar validez al entendimiento alcanzado aún sin el consentimiento formal inmediato por parte de la autoridad laboral.
“Lo que ya está hecho, está hecho”, sintetizó el dirigente, confiando en que ese resguardo jurídico permitirá sostener lo pactado. No obstante, reconoce que el Gobierno suele realizar observaciones sobre algunos puntos de los acuerdos antes de su validación definitiva. En esos casos, las partes deben justificar los criterios utilizados, especialmente cuando se detectan variaciones que podrían interpretarse como superiores al techo establecido.

Bajo este enfoque, la argumentación del sector gira en torno a la irregularidad de los aumentos en determinados períodos. Según explican, hubo meses sin actualización salarial, lo que justificaría que en otros se concentren incrementos mayores, sin que ello implique necesariamente una ruptura del esquema mensual sugerido por las autoridades.
“Estamos en niveles cercanos al 3 por ciento con un índice cuestionado, y pretenden fijar un techo del 2 por ciento. Es difícil de sostener”, deslizó finalmente Acuña.
Es una vergüenza se nos rien en la cara como mantengo a mi familia con un 2 porciento. Si lo hacen a ese 2 por ciento todo los meses sería algo más pasable. Pero no lo van hacer. Ellos se aumentan la NAFTA. Los políticos los sueldos y nosotros? Subio todo y sigue subiendo. Basta ya.
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