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La caída del parque automotor a gas encendió las alarmas en el sector. Los estacioneros impulsan créditos para conversiones y piden una política energética nacional que vuelva a promover el uso del combustible.
La caída sostenida del parque automotor a Gas Natural Comprimido encendió una señal de alerta entre los operadores del sector. Según estimaciones de la Cámara de Expendedores de Combustibles de San Juan, en la Argentina se pierden alrededor de 10 mil vehículos a GNC por mes, una tendencia que amenaza con reducir el volumen de un mercado que durante décadas fue uno de los pilares del sistema energético nacional.
Frente a este escenario, el presidente de CECA San Juan, Miguel Caruso, planteó en diálogo con Surtidores, la necesidad de que el Estado Nacional defina una política energética que promueva nuevamente la conversión de vehículos, al tiempo que el sector avanza en acuerdos provinciales para facilitar el financiamiento de equipos.

En ese marco, informó que la entidad trabaja junto al Banco de San Juan en un programa de créditos destinado a usuarios que quieran instalar equipos de GNC. La iniciativa, que podría concretarse en los próximos días, contempla financiamiento en hasta 18 cuotas para conversiones completas y hasta 6 cuotas para el cambio de válvulas, orientado a clientes con buen historial crediticio en tarjetas o préstamos personales.
El esquema se apoya en la fuerte presencia del banco provincial en la economía local: la totalidad de los empleados públicos de San Juan cobra sus haberes a través de esa entidad y utiliza su billetera virtual, lo que amplía la base de potenciales usuarios del programa. Sin embargo, Caruso advirtió que los esfuerzos tienen un alcance limitado si no existe una estrategia definida a nivel nacional.
“La caída del parque automotor es una preocupación concreta. Estamos perdiendo alrededor de 10 mil vehículos por mes en todo el país y eso nos obliga a trabajar para revertir esa tendencia”, señaló el dirigente.
Por su parte, el secretario de la institución, Emiliano Pérez, explicó que la cámara viene impulsando un esquema de cooperación entre todos los actores que integran la cadena del GNC.
“Estamos trabajando con bancos, distribuidoras de gas, talleres de conversión, comercializadoras, Estaciones de Servicio y el gobierno provincial para unificar criterios y generar mayor volumen en el mercado”, sostuvo.
Según el dirigente, el objetivo es construir un sistema que facilite el acceso al combustible mediante créditos accesibles y reglas estables que permitan recuperar la confianza de los usuarios.
“Las entidades financieras nos plantean que es difícil diseñar líneas de crédito amplias si no hay una política energética nacional que marque el rumbo. Por eso insistimos en que el GNC debe formar parte de la estrategia energética del país”, agregó.
Desde la entidad sanjuanina también cuestionaron que el impulso a la movilidad eléctrica no esté acompañado por medidas similares para el gas natural vehicular. “Hoy se están eliminando aranceles para importar autos eléctricos que consumen energía eléctrica que muchas veces todavía no tenemos disponible. En cambio, el gas natural es un recurso abundante en la Argentina y en muchos casos termina quemándose en boca de pozo”, señalaron desde la cámara.
En ese sentido, propusieron equiparar incentivos fiscales, por ejemplo mediante la reducción del valor de la patente para los vehículos convertidos a GNC, un beneficio que actualmente existe para autos eléctricos en varias jurisdicciones. “El dinero que un usuario no paga en patente termina volcándose al consumo. Eso dinamiza la actividad y fortalece la red de estaciones”, explicaron.
Otro de los puntos que los estacioneros consideran clave es el sistema de fijación del precio del gas destinado al GNC. Actualmente, el valor del metro cúbico está vinculado al precio del litro de nafta súper de YPF, un mecanismo establecido durante la implementación del Plan Gas impulsado por la Secretaría de Energía durante la gestión de Alberto Fernández.
Para los operadores, ese esquema genera inestabilidad porque traslada al gas la volatilidad del mercado internacional de combustibles líquidos. “El precio del GNC no debería depender directamente del valor de la nafta. Hoy los combustibles están muy influenciados por factores internacionales, como los conflictos en Medio Oriente, y eso genera incertidumbre permanente”, afirmó Pérez.

En ese contexto, desde la cámara aseguraron que el sector está dispuesto a trabajar con las autoridades para impulsar cambios regulatorios que permitan recuperar el mercado. “Nos ponemos a disposición para discutir modificaciones en las normas, ampliar la oferta de financiamiento y mejorar las condiciones para que más usuarios puedan acceder al GNC”, expresó Caruso.
Para el dirigente, el programa que se presentará en San Juan puede convertirse en el primer paso para reconstruir el mercado. “La Argentina tiene gas, tiene estaciones y tiene experiencia en este combustible. Con reglas claras y financiamiento accesible, el GNC puede volver a crecer”, concluyó.
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