Activar/Desactivar Leer Página
Las primeras bocas de Gas Natural Licuado empiezan a tomar forma en Sudamérica. Especialistas señalan que el país tiene condiciones para replicar el modelo, aunque aún enfrenta desafíos regulatorios y de infraestructura.
La red de Shell inauguró en Chile la primera Estación de Servicio de Sudamérica que abastece GNL para transporte pesado, una iniciativa que podría marcar el inicio de una nueva etapa en la diversificación energética del sector.
El proyecto fue desarrollado por Enex, licenciataria de la petrolera en Chile, en la localidad de Chillán Viejo y está orientado principalmente al abastecimiento de camiones de larga distancia que utilizan este combustible.

Aunque aún es incipiente en la región, en distintos mercados internacionales, especialmente en Europa, el GNL comenzó a consolidarse como alternativa para el transporte pesado por su menor nivel de emisiones y por el potencial de reducir costos operativos en determinadas flotas.
Para el especialista Héctor Etcheverry, lo ocurrido hace unos días en el país vecino marca un camino interesante para el desarrollo del combustible en Sudamérica. “Chile tiene una política energética muy clara y orientada a la transición hacia combustibles más limpios, y eso incluye al GNL como solución para el transporte pesado”, enfatizó en diálogo con Surtidores.
En Argentina el potencial existe. El país cuenta con abundantes recursos gasíferos y una de las principales reservas no convencionales del mundo en Vaca Muerta, además de una red logística que depende en gran medida del transporte por camión.
Sin embargo, el especialista advierte que el desarrollo de esta tecnología requiere algo más que recursos energéticos y que para que haya un efecto contagio real “hace falta un marco regulatorio claro, incentivos para la infraestructura y una estrategia nacional para el transporte a GNL”.
Sin embargo, según Etcheverry, el principal obstáculo para la expansión es que sin un volumen mínimo de demanda es difícil justificar la inversión en infraestructura. Una Estación de Servicio lista para proveer este gas licuado requiere equipamiento especializado, como tanques criogénicos, sistemas de transferencia específicos y logística para transportar el combustible desde las plantas de licuefacción.
Por ese motivo, su desarrollo suele comenzar en corredores logísticos donde circula una gran cantidad de camiones. “Si el GNL comienza a desarrollarse en el transporte pesado en Argentina, lo más probable es que aparezca primero en corredores muy definidos, como Vaca Muerta–Bahía Blanca, los pasos bioceánicos hacia Chile o el eje agroexportador del litoral”, detalló el especialista y aclaró que para que esto suceda será necesario avanzar en normativas específicas para la instalación y operación de surtidores de GNL, definir su encuadre como combustible vehicular y establecer condiciones impositivas que permitan amortizar las inversiones.

En ese escenario, los estacioneros deberán seguir de cerca cómo evoluciona el transporte pesado en los próximos años. La cantidad de usuarios, la aparición de corredores logísticos específicos y eventuales cambios regulatorios podrían marcar nuevas oportunidades para estaciones ubicadas en rutas estratégicas.
Aunque no se trata de un cambio inmediato, el avance de estos proyectos en la región empieza a mostrar cómo las Estaciones de Servicio podrían ampliar su rol como puntos de abastecimiento de distintas energías para la movilidad.
DEJANOS TU COMENTARIO!