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La compañía impulsa su programa de fidelización Puma Pris para anticipar hábitos y personalizar beneficios. “La recurrencia es lo que realmente mueve el negocio de la estación”, opina su gerente de Marketing, Lucas Smart.
El surtidor dejó de ser el único campo de batalla. Hoy la competencia por el cliente empieza mucho antes de que llegue a la playa y continúa después de que se va. La diferencia ya no está sólo en el precio por litro, sino en quién logra instalarse en el celular del usuario, entender cómo consume y convertir esa información en visitas repetidas. En ese terreno, Puma Energy decidió que su programa Puma Pris deje de ser una promo ocasional y pase a funcionar como una herramienta comercial permanente.
La empresa trabaja en una evolución del esquema tradicional de puntos hacia un ecosistema digital más amplio, donde la app concentra pagos, beneficios y comunicación personalizada. El objetivo no es sumar descargas, sino construir hábitos.

“Ya no pensamos en Puma Pris como un programa de fidelidad, sino como una plataforma de relación con el cliente. El desafío es estar presentes en toda su experiencia de movilidad, no únicamente en el momento de la carga”, explicó Lucas Smart, gerente de Marketing.
Esa mirada se traduce en una integración omnicanal que conecta la experiencia física de la estación con el entorno digital. Desde la aplicación, el usuario puede interactuar, acumular y canjear puntos con mayor facilidad, recibir ofertas segmentadas y acceder a beneficios pensados según su comportamiento real de consumo.
Detrás de esa lógica hay analítica. Puma Energy implementa modelos de data analytics para entender cómo, cuándo y cuánto carga cada cliente, además de qué compra en tienda. La intención es dejar atrás los descuentos masivos y pasar a incentivos quirúrgicos.
En este sentido, en diálogo con Surtidores, el ejecutivo remarcó: “Si tratás a todos los clientes igual, terminás regalando margen. Con datos podés premiar mejor a quien realmente vuelve y consume más”.
La compañía también amplía el concepto de beneficio. Además del combustible, trabaja en canjes instantáneos en playa y tiendas, descuentos flexibles, sorteos y experiencias vinculadas a movilidad urbana, viajes o lifestyle. La estación, así, busca posicionarse como un punto de servicios cotidianos y no sólo de abastecimiento.
El crecimiento, en ese marco, se mide con otro termómetro según compartió Smart: “Prefiero menos usuarios registrados pero que carguen todas las semanas, antes que millones que nunca vuelven. La recurrencia es lo que realmente mueve el negocio de la estación”.
Las promociones vigentes ayudan a entender cómo esa estrategia se ejecuta en el día a día. A través de Puma Pris, la marca ofrece 10 por ciento de descuento en combustibles todos los miércoles, pagando con la app. Durante la temporada de verano sumó el mismo beneficio los viernes, ampliando la ventana semanal de ahorro. Y los domingos incorporó una alianza con Mercado Pago, con 10 por ciento de reintegro y duplicación de puntos, lo que incentiva tanto el pago digital como la acumulación para futuros canjes.
El patrón no es casual: más días con beneficios implica más excusas para volver a la estación y mayor frecuencia de visita, una de las métricas más valoradas por el negocio.

En cuanto a la posibilidad de sumar servicios financieros dentro de la app —una tendencia que empieza a explorarse en el sector—, la empresa evita definiciones apresuradas y prioriza la utilidad concreta.
Smart aclaró que no están interesados en agregar funciones “sólo por seguir una moda” y, en caso de incorporar algo financiero, es porque evaluaron la necesidad real del cliente. “Si no, distrae del foco principal, que es mejorar su experiencia en la estación”, añadió.
Con esta hoja de ruta, Puma Energy apuesta a diferenciarse menos por el descuento puntual y más por inteligencia comercial: conocer al cliente, anticipar su próxima visita y convertir cada interacción en consumo recurrente.
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