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La quita progresiva de subsidios y la actualización de tarifas reavivan el interés por la generación solar en las Estaciones de Servicio. Frente a un escenario de mayores costos, los operadores evalúan inversiones para ganar previsibilidad y eficiencia energética.
La decisión del Gobierno nacional de avanzar con una recomposición de tarifas eléctricas y una reducción gradual de subsidios al segmento de ingresos medios vuelve a tensionar la estructura de costos de las Estaciones de Servicio, en un contexto donde la electricidad gana peso dentro de la operación diaria.
Se trata de un segmento en el que, según coinciden proveedores y operadores del sector, numerosas bocas de expendio comienzan a verse alcanzadas por los nuevos cuadros tarifarios, especialmente a partir de los consumos registrados durante el verano.
En este escenario, la energía fotovoltaica vuelve a posicionarse como una alternativa concreta para mitigar el impacto de la energía en la ecuación económica del negocio. El consumo eléctrico no sólo se mantiene elevado, sino que muestra una tendencia creciente asociada a la incorporación de heladeras en islas, nuevas configuraciones de autodespacho, ampliaciones de tiendas y mayor equipamiento orientado a la experiencia del cliente.

Este cambio estructural transformó a la electricidad en un insumo crítico y llevó a muchos operadores a analizar la generación solar como una herramienta de gestión de costos a mediano y largo plazo, más que como una inversión coyuntural.
Desde ARYES Energías observan que el mercado fotovoltaico aplicado a Estaciones de Servicio presenta hoy una heterogeneidad mucho mayor que en sus primeras etapas. Conviven proyectos de baja potencia, del orden de los 15 kW, que en términos prácticos implican unas 30 placas solares y están pensados para operadores individuales, con desarrollos de 200 kW o más, equivalentes a 300 o 350 paneles fotovoltaicos, impulsados por redes o grupos empresarios.
Esta amplitud responde, en gran medida, a que la presión tarifaria impacta de manera transversal, aunque con efectos relativos distintos según la escala de cada operación.
De acuerdo con el análisis que realiza Daniel Holmes, responsable de ventas de la compañía, una de las principales ventajas del segmento es el perfil de consumo energético, ya que operan con demanda eléctrica estable y sostenida durante gran parte del día, lo que permite diseñar sistemas solares orientados al máximo autoconsumo, la variable que define el mejor retorno de inversión.

“Los operadores que instalan sistemas solares en sus techos o terrenos libres están viendo reducciones directas de su consumo de red de entre 30 por ciento y 70 por ciento, dependiendo del tamaño del proyecto y perfil de consumo. Esto no solo se traduce en ahorros, sino en mayor control sobre su estructura de costos”, agrega el ejecutivo, en diálogo con Surtidores.
En ese sentido, el enfoque de los proyectos se centra en cubrir con generación propia la mayor porción posible del consumo diurno, dejando en un segundo plano la inyección a red o el uso de baterías, que hoy no resultan prioritarias para este tipo de negocio.
Otro aspecto que condiciona la adopción de la fotovoltaica es el ciclo de decisión de inversión, que suele extenderse en el tiempo. En muchos casos, el interés inicial convive con otras urgencias operativas que postergan la ejecución del proyecto.
En ese punto, la financiación directa aparece como un factor decisivo para acelerar definiciones. Desde ARYES Energías destacan que la posibilidad de ofrecer crédito propio facilita que los operadores puedan avanzar sin comprometer de manera inmediata su flujo de fondos y aprovechando el ahorro en la factura mes a mes.
Con las crecientes tarifas, el retorno de la inversión es cada vez más corto (entre 4 y 6 años) y el ahorro es atractivo, teniendo en cuenta que las instalaciones tienen una vida útil de entre 25 y 30 años.
Asimismo, todas las propuestas se estructuran bajo un criterio de escalabilidad, que permite comenzar con una instalación base y ampliarla a futuro sin necesidad de rehacer la infraestructura principal. “Siempre pensamos el sistema para su máxima expresión posible, de manera que el operador pueda escalar cuando lo necesite”, explica Holmes, integrando esta lógica tanto en el diseño técnico como en la proyección económica del proyecto.

La compañía también trabaja en alternativas que amplían las posibilidades de instalación, como proyectos en suelo y el desarrollo de carports solares para playas de estacionamiento. Estas soluciones permiten sumar potencia instalada en superficies no tradicionales y, al mismo tiempo, mejorar la calidad del servicio al cliente, aportando sombra y ordenamiento de los espacios.
En esa misma lógica de eficiencia y previsibilidad, la fotovoltaica se integra dentro de una propuesta más amplia que ARYES Energías viene desarrollando para las Estaciones de Servicio, con una mirada puesta en el largo plazo. La compañía trabaja bajo un enfoque sistémico que apunta a acompañar al operador en distintas instancias de su negocio, desde la generación de energía hasta la infraestructura crítica de la estación.
Además de los sistemas solares, articula soluciones que abarcan tanques de combustible, tuberías flexibles eléctricas y de hidrocarburos, membranas resistentes a hidrocarburos, sistemas de anclaje, contenedores, islas de despacho en acero inoxidable de fabricación propia y nuevos desarrollos en drenajes industriales y pluviales, pensados para simplificar tanto la construcción como el mantenimiento.
Esta integración de productos y servicios permite que el operador pueda centralizar decisiones técnicas, logísticas y financieras en un solo proveedor, reduciendo tiempos de obra, coordinaciones cruzadas y riesgos operativos.
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