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El proyecto que se aprobó en el Congreso ratificó la postergación de actualizaciones tributarias y fija exenciones puntuales para la generación eléctrica. También deja fuera del texto cualquier definición sobre biocombustibles, otro factor clave en el precio final.
El Presupuesto nacional aprobado por el Senado vuelve a poner en primer plano el peso de los impuestos en la conformación del precio de los combustibles. El proyecto ratifica un esquema de transición en materia tributaria que, sin introducir modificaciones estructurales, sigue condicionando el valor final a pico de surtidor en todo el país.
En el articulado se advierte la decisión oficial de seguir difiriendo el reordenamiento del Impuesto a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, dos componentes centrales del precio final. La normalización de esas cargas, que había sido anunciada en anteriores presupuestos, vuelve a correrse en el tiempo y se proyecta ahora hacia 2026.

Sobre este punto, el exsecretario de Energía Emilio Apud, explicó en diálogo con Surtidores que “se nota un espíritu dentro del proyecto de diferir o extender un poco más el alcance del equilibrio impositivo”, al referirse a la evolución de ambos impuestos y a las sucesivas postergaciones que se vienen aplicando.
Apud recordó que esas actualizaciones estaban previstas originalmente para 2024 y luego para 2025, pero volvieron a ser reprogramadas. “Creo que en el 2026 ya se va a lograr el equilibrio”, sostuvo el especialista energético, al analizar el sendero fiscal que plantea el Presupuesto para los combustibles.
Por su parte, el abogado tributarista Diego Fraga, coincidió con este análisis: “la Ley de Presupuesto 2026 aprobada el 26 de diciembre no modifica el mecanismo de actualización de los impuestos a los combustibles; esa actualización sigue estando regida por la Ley 23.966 y por los decretos que cada Gobierno emite para diferir o aplicar las subas”.
Otro de los ejes del proyecto es la exención impositiva para la importación de gasoil destinado a la generación eléctrica, un punto que generó lecturas cruzadas en el sector. Al respecto, Apud aclaró que “lo que figura en el proyecto de ley del Presupuesto es claro: es solamente para aquellos excedentes que sea necesario importar para generación”.
En ese sentido, remarcó que “todo el diesel necesario para generación va a tener una exención impositiva y eso no va a afectar, desde mi punto de vista, en nada al valor o a la evolución de los precios en surtidores”. Según el ex funcionario, se trata de un beneficio fiscal acotado que no alcanza al mercado estacionero.

Apud agregó además que el uso de gasoil para generar electricidad tiende a reducirse. “En la medida que haya más disponibilidad de gas, va a ir disminuyéndose a su mínima expresión”, explicó, en referencia al cambio de matriz energética que impulsa el propio Gobierno.
Finalmente, el exsecretario de Energía señaló que el Presupuesto no incorpora definiciones sobre los biocombustibles, otro factor que incide en el precio final. “No habla nada del tema, que está regulado y también impacta en el valor de los combustibles”, concluyó, al describir un proyecto que mantiene abiertos varios debates clave para el sector.
La Ley 23.966 establece claramente que los impuestos a los combustibles deben ajustarse trimestralmente en función de la evolución del IPC. En la ley de presupuesto 2026 no encontré ningún artículo que ratificará las postergaciones por decreto de las actualizaciones de impuestos a los combustibles (claramente definidas por una ley vigente). Si pretendemos tener un país con seguridad jurídica, transparencia y previsibilidad cumplamos las leyes vigentes.
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