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Muchos estacioneros que se mostraban reticentes a aceptarlas por el desfinanciamiento que les produce debieron volver a recurrir a este mecanismo para recuperar la fuga de clientes que prefieren cargar en los establecimientos que las reciben. Los descuentos que proponen los bancos son determinantes
El enfriamiento de la actividad obligó a muchos expendedores a retrotraer medidas decididas meses atrás cuando la escasez discriminaba los medios de pago. En aquella época, la desesperación de los automovilistas por conseguir algo de combustible privilegió el efectivo desplazando otros mecanismos como las tarjetas de crédito y las cuentas corrientes.
Hoy, con el mercado plenamente abastecido, los clientes tienen la posibilidad de elegir dejando de lado la angustia que les provocaba llegar al surtidor. Una de las cuestiones que definen su decisión es como afrontar el llenado del tanque en estas épocas de vacas flacas, cuando los billetes no abundan en los bolsillos y especialmente a fin de mes.
Otro dato relevante es el aprovechamiento de los descuentos que ofrecen los bancos por cargar naftas o gasoil con tarjetas. Es frecuente observar las estaciones repletas los domingos, el día que el Santander Río o el Patagonia remuneran el monto despachado con un 10 por ciento de descuento
Muchos empresarios, tomando nota de esta situación, decidieron volver a aceptar los plásticos a pesar de los gastos administrativos que les cobran las entidades financieras y el plazo de acreditación, que llega a 28 días. La admisión de esta herramienta les ocasiona un importante desfinanciamiento el combustible se paga por adelantado- pero aseguran estar dispuestos a afrontarlo con tal de recuperar la fuga de clientes que prefiere cargar en los establecimientos que las reciben.
Se sabe que el uso de las tarjetas aumenta con la crisis. Actualmente el mix de ventas en las estaciones que nunca dejaron de aceptarlas alcanza un 50 y 50 y a ese porcentaje apuntan los operadores con esta decisión. Además se sacan otro problema de encima ya que la reticencia a tomar esta forma de pago puede llevar a robos.
El secretario general del sindicato de estaciones de servicio de Santa Fe, agrupación que a su vez es propietaria de varias bocas, Ismael Marcón, señaló al respecto que las petroleras deberían reveer o por lo menos extender los plazos de pago. De acuerdo al gremialista, la nafta se compra contra descarga del combustible, y eso seguramente es una de las variantes que hace que el estacionero rechace vender con la tarjeta.
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