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Las estaciones de servicio sin banderas se consideran las mayores víctimas de esta gestión de gobierno. Aseguran haber sufrido un proceso de aniquilación y exterminio de expendedores y proponen no despachar un litro más de combustible en las actuales condiciones
El encuentro sectorial que convocó a trabajadores y empresarios realizado el pasado viernes dejó mucha tela para cortar, especialmente por el tenor de las opiniones de los referentes del sector. Las hubo conciliadoras y de reprobación, aunque todas ellas con el mismo fin: encontrar una salida a la dura realidad que sufren las bocas de expendio.
Manuel García, presidente de
García sostuvo que en esta lucha despareja tuvimos la oportunidad de revertir el proceso de aniquilación impuesto por las petroleras. Fue el 5 de diciembre de 2008, cuando en un hecho sin precedentes expendedores de combustibles y trabajadores convocaron a un paro de 24 horas que contó con una adhesión del 98 por ciento.
Ante tremenda demostración de poder de convocatoria que hasta ese momento permanecía dormida en las entrañas del sector, el gobierno y las petroleras no hicieron esperar su respuesta. Rápidamente, la directiva fue `enfriar el partido´ y convocar a una mesa de diálogo, título tan espectacular como perverso ya que nadie escuchó los reclamos, remarcó el estacionero
Según García se implementaron nuevos métodos para acelerar el aniquilamiento. Explica que se acentuó la escasez de combustibles y se les niega a los expendedores la renovación de los contratos de exclusividad (las embanderadas pasan a ser blancas). El mensaje es: a aquel que reclama y protesta se le restringen las entregas de combustibles o se le suspende o niega la relación contractual, resumió.
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