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El Gobierno de Dilma Rousseff ha decretado la reducción del impuesto sobre los combustibles, tributo que en Brasil incide en la importación y comercialización del petróleo. Pero el el objetivo principal es que el valor del combustible no influya negativamente en el Índice de Precios al Consumidor
El decreto publicado en el Boletín Oficial del Estado modifica la normativa de 2004 que establece un impuesto sobre la nafta en 230 reales (525 pesos) por cada mil litros. A partir de ahora, el tributo a pagar será de 192,60 reales (440 pesos).
La reducción de la llamada Contribución de Intervención en el Dominio Económico (CIDE) podría ayudar a mejorar la situación financiera de la estatal Petrobras, que se ha visto obligada a importar más nafta debido a la creciente demanda interna, lo cual ha repercutido directamente en los precios que debe pagar el consumidor.
La meta de esta empresa pública es cerrar el año 2011 con una importación media de 30.000 barriles de gasolina diarios, frente a una media de 7.000 barriles por día que se adquirieron en 2010, informa el diario local “O Globo”.
Uno de los objetivos del Estado es precisamente evitar que el valor del combustible continúe aumentando y, por ende, incida en el Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA), que actualmente supera el 7 por ciento, muy por encima del techo establecido por el Gobierno de 6,5.
Según explica el ex secretario de energía, Daniel Gustavo Montamat, la imposición sobre el precio final de un litro de nafta en el mundo es en promedio ponderado (nafta súper y nafta común) de 36,35 por ciento. En el Reino Unido, el porcentaje de impuestos que incluye un litro de nafta es de 72.85 por ciento, el más alto del mundo. En Estados Unidos, país que consume 42 por ciento de la gasolina demandada en el mundo, el porcentaje de impuestos llega a 29.39. En
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