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La demanda de nafta de alto octanaje cambia con el correr de los años. Furor hace un lustro cuando el consumo era la mitad que la súper, actualmente la proporción se redujo a un cuarto. A pesar de las nuevas tecnologías motrices, la gran estrella es la de 95 octanos: los litros despachados duplican a los del 2006
La gran inversión que demanda un auto de gran perfomance no guarda relación con lo que sucede frente al surtidor al momento de llenar el tanque. La mayoría de los usuarios de estos vehículos desoyen las recomendaciones de los fabricantes cuando le exigen cargar combustible de alto octanaje para desarrollar sus tributos motrices al máximo y optan por la súper, transformando a este producto en el termómetro del mercado.
La referencia obligada es, sin dudas, el precio del producto. La nafta Premium cuesta un peso más que su competidora, ahorro que a fin de mes se traduce en la carga de un tanque. Poco importan sus prestaciones; para los consumidores la premisa en andar y a lo sumo mezclan -cada tanto – ambos combustibles para oxigenar los inyectores.
Actualmente, de cada cuatro litros de nafta que salen del surtidor, uno es de Premium. Parece mucho, sin embargo la proporción cambia con el correr de los años: la 97 octanos fue furor hace un lustro cuando el consumo era la mitad que la súper. Hoy la estrella es esta última: los litros despachados duplican a los del 2006.
El segmento de la nafta de máximo octanaje tiene en YPF su más alto exponente. La petrolera acapara el 66 por ciento del mercado y va por más, invirtió 348 millones de dólares en el complejo petroquímico de Ensenada, donde sobresale la refinería
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