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Estacioneros blancos advierten que han llegado al límite y que no tienen productos para vender, al mismo tiempo que se incrementan los costos por efectos inflacionarios. Reclaman políticas de corto y largo plazo para normalizar el suministro de naftas y gasoil, aunque advierten que no hay mucho tiempo para esperar
Tomando como base los datos que brinda
Estamos en una situación económica gravísima, advirtió Santiago Cuneo, presidente de
Según Cuneo todas las estaciones de servicio sin bandera, es decir, aquellas que no tienen garantizado el stock de combustible por alguna petrolera, están próximas a retirarse de la actividad. De cara al futuro veo la situación muy complicada, expresó.
Para el directivo de CEBRA, el litro de nafta debería costar 10 pesos en el surtidor, para permitir la importación de combustibles en el corto plazo. Sin embargo, propuso tomar el modelo de Brasil como ejemplo, acrecentando las inversiones en exploración y en nuevas plantas de refinación de petróleo, por considerarlo la verdadera salida a la crisis de la actividad. Ese es el camino, indicó, aunque advirtió que esto llevaría mucho tiempo. Los estacioneros blancos no estamos en condiciones de esperar tanto, manifestó. Y pidió medidas urgentes para garantizar el abastecimiento y recuperar parte de la rentabilidad perdida en los últimos años.
En la última década cerraron más de 2000 puntos de venta de combustibles y según Cuneo el proceso no ha terminado. La oferta se sigue concentrando en las bocas oficiales de las petroleras mientras que las pymes se ven obligadas a retirarse del mercado por imposibilidad de competir, resumió el presidente de CEBRA.
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