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Por cada litro de nafta y gasoil que salen de los surtidores, el Estado se lleva más del 40 por ciento. Los impuestos empardan el costo del producto y multiplican por ocho el margen del operador. Nuestra carga tributaria es de las más altas del mundo, aunque mucho menos que en el Reino Unido donde el fisco se lleva el 70
Las necesidades de un mercado cada vez más demandante mostró el costado más débil del suministro. Argentina ya no se satisface por si misma y debe recurrir a la importación de combustibles, cada mes en dosis mayores, para evitar el colapso energético. Sólo en el primer semestre la adquisición de derivados del exterior aumentó un 102 por ciento.
Traer combustibles desde el extranjero también implica depender de su precio. Eso supone pagar más por un producto que fronteras adentro se venderá a menos o trasladar la diferencia al consumidor. Como a ninguna empresa le beneficia trabajar a pérdida, la primera solución resulta inviable, no así la segunda, tal como lo demuestran los sucesivos aumentos que se vienen aplicando sobre las naftas y el gasoil.
Sin embargo, no existe consenso para equiparar los valores al contexto internacional, al menos por ahora. La salida entonces pasaría por reducir los demás componentes que conforman el precio del hidrocarburo: el costo, la carga tributaria o el margen del operador.
Para las petroleras la producción de combustibles no es un negocio rentable, más aun si se tienen en cuenta las altas retenciones a las exportaciones. Tampoco merece discusión la utilidad del empresario ya que por este motivo miles de estaciones de servicio han debido cerrar sus puertas en los últimos años. La resultante son los impuestos internos, que gravan cada litro de nafta con más del 40 por ciento, caso contrario en la medida que más se importe, será imposible mantener los precios internos.
Según explica el ex secretario de energía Daniel Montamat, la imposición sobre el precio final de un litro de nafta en el mundo es en promedio ponderado (nafta súper y nafta común) de 36,35 por ciento. En el Reino Unido, el porcentaje de impuestos que incluye un litro de nafta es de 72.85, el más alto del mundo. En Estados Unidos, país que consume 42 por ciento de la gasolina demandada en el mundo, llega a 29.39. En
En el mercado gasolero la situación varía porque salvo Reino Unido y Estados Unidos que cargan el gasoil con impuestos equivalentes o superiores a los de la nafta-, en el resto de Europa y en el mundo en desarrollo los impuestos al consumo de gasoil son menores que los de las naftas. En Argentina eran el 48 por ciento del precio final a fines de la convertibilidad. Hoy es del 41.
Sergio Macarrón, de
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