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La escasez de naftas y gasoil hace que las estaciones pasen muchas horas del día sin poder despachar. Sin embargo deben mantener el negocio abierto con todos los gastos que ello acarrea. Hay preocupación entre los empresarios quienes adelantaron que estudian medidas
Hoy es la crisis del sur, pero ayer fue el paro de camioneros y la expansión de la demanda; todas circunstancias recurrentes que desde hace algunos años vienen alterando el normal abastecimiento de combustibles a las estaciones de servicio. Lejos de regularizarse, las condiciones empeoran día a día y a su vez gana espacio en los ámbitos de discusión de trabajadores y empresarios.
La escasez es el tema principal en cada reunión de expendedores. Supera ampliamente a otras complicaciones como lo son la inseguridad o la escasa rentabilidad y motiva ásperos debates acerca de cómo enfrentar la situación. La conclusión casi siempre deriva en la controversia estéril con las petroleras sin resultados que favorezcan los intereses del sector.
Sin embargo y ante la imposibilidad de logros, esta vez los estacioneros decidieron hacer una introspección y analizar medidas para enfrentar la aciaga realidad. En este sentido el recorte de gastos aparece como la más inmediata. La mayoría de las estaciones de servicio tiene capacidad ociosa, explica el presidente de
Hay preocupación porque pasamos mucho tiempo sin producto, juzgó a su turno el titular de
El turno nocturno requiere mantener todas las instalaciones a pleno a cambio de un exiguo caudal de ventas, además de ser el que más sufre el azote de la falta de seguridad. Todo ello sin contar el personal necesario para la atención de la playa, que a partir de los últimos aumentos salariales es uno de los rubros que más impacta en el beneficio de los estacioneros.
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