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Las limitaciones de envíos por parte de las petroleras y la falta de rentabilidad para la importación generan serios problemas a los proveedores mayoristas quienes aseguran que les resulta imposible vender a las estaciones blancas por el alto costo al que compran sus productos. Reclaman rebajas en los impuestos al cheque y mayor asistencia estatal
Las empresas que distribuyen combustibles no son ajenas a la realidad del sector. Al igual de lo que ocurre en las estaciones de servicio, almacenar combustibles les resulta imposible y pasan varios días sin poder responder a las necesidades de sus clientes. La falta de protección estatal se considera el mayor obstáculo que impide el desarrollo de la actividad.
Estamos realmente complicados, admitió Ángel Taddei, director de Leveal S.A, una distribuidora de combustibles que abastece a las estaciones sin bandera, al sector agropecuario, transportes e industrias. Explicó que durante los meses de marzo y abril la cantidad de producto depositado en los tanques fue muy reducida por los cortes a refinerías y problemas coyunturales que afectaron a las petroleras.
La mayor preocupación que mantiene en estado de alarma a las empresas del sector es el crecimiento constante de los costos por causa de la inflación. Queremos que nuestro personal gane dinero, pero como está la situación los sueldos tienen cada vez mayor incidencia en los números finales, opinó.
Las distribuidoras también fueron perdiendo algunos nichos del mercado que solían acaparar de forma permanente. Se nos hace muy difícil vender a las bocas sin marcas por los costos de logística, comentó Taddei. El alto precio al que consiguen producto y los gastos de transporte y otros insumos hacen que no puedan acaparar el mercado de las blancas porque aseguran que se vende a igual a precio que en los surtidores.
Ha crecido el interés y el consumo de las bocas sin bandera pero prácticamente no podemos abastecerlas, agregó.
También hubo críticas hacia las políticas oficiales en materia de energía. En este sentido, el director de la empresa reclamó una mayor actividad estatal en beneficio del sector y bajar algunos gravámenes. El impuesto al cheque es muy alto, afirmó. El Estado debería importar para asegurar el abastecimiento nacional, propuso Taddei. Por otro lado, criticó que las petroleras impongan un precio a sus proveedores y no respeten los encargos de sus clientes. Ellos te fijan los valores pero la empresa no puede pedirle mayores entregas, lamentó.
Desde hace 15 años Leveal distribuye combustibles y lubricantes de primera calidad mediante un servicio altamente profesional. Cuenta con sucursales en Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba.
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