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Según especialistas en legislación laboral y energía, la decisión de AFIP de establecer un mínimo de trabajadores es totalmente irracional y conduce a la muerte del operador independiente. Muchas estaciones deberían tomar personal y peligraría su rentabilidad. Además, advierten que su implementación concentraría el mercado de los combustibles a manos de las petroleras. Aconsejan presentar recursos de amparos para anular la medida
Aunque en casi ninguna actividad económica
El abogado y experto en materia de energía, Miguel Angel Bonillo, opinó que la medida es totalmente irracional y que debe ser totalmente rechazada por las cámaras de expendedores. El sector debería pedir un recurso de amparo para enterrar esta medida totalmente disociada de la realidad, aconsejó.
Con la implementación de la resolución de
En los últimos años cerraron más 2000 estaciones de servicio y el mercado viene atravesando un lento y continuo proceso de concentración económica en manos de las estaciones de red de las petroleras. Las estaciones de servicio perdieron el mercado del agro y ahora van camino a resignar la venta de naftas al parque automotor, lamentó. Como muchas estaciones tienen varios surtidores que no están en funcionamiento porque evidentemente no lo necesitan, deberán contratar personal para cumplir con la reglamentación pudiendo desencadenaren el cierre de la empresa.
Hoy el porcentaje del producto que venden las bocas propias de las petroleras supera el 20 por ciento de la oferta total y va camino a aumentar, por la falta de regulación que proteja a las PyMes, explicó.
La determinación tiende a complicar al pequeño empresario para aglutinar las ventas en las grandes estaciones. Como estas bocas de expendio tienen asegurado el abastecimiento y cuentan con una cantidad de trabajadores acorde a la cantidad de surtidores, la novedad no será traumática. Y aunque no ganen cifras millonarios en la venta minorista, acaparan una renta extraordinaria en el mercado mayorista. Sin embargo, la situación de las PyMes es distinta y compleja. Sumado a que tienen que lidiar con faltantes de producto, congelamiento de precios, pequeños márgenes de ganancias y aumento de costos por la inflación, ahora también, perderán rentabilidad por tener personal ocioso.
Una actividad donde el 66 por ciento de los gastos de funcionamiento son sueldos y cargas sociales, tomar personal sin incrementar las ventas es ser condenado a muerte, analizó el abogado.
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