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La Secretaría de Comercio estableció que el suministro de combustibles deberá respetar como mínimo los volúmenes de igual mes del año anterior más la correlación positiva existente entre el incremento de la demanda y del Producto Bruto Interno. Sin embargo la ecuación resulta negativa
El documento elaborado por ocho ex secretarios de energía de los últimos gobiernos democráticos acerca del desempeño del la actual gestión de gobierno arrojó una serie de datos que vale la pena considerar, especialmente para clarificar algunas cuestiones relacionadas con la escasez de combustibles que impera en las estaciones de servicio de nuestro país.
El informe permite observar como ha evolucionado la oferta y la demanda de combustibles líquidos y gaseosos en nuestro país desde el año 2003. La oferta de productos refinados – medida por el crudo procesado en refinerías nacionales- ha disminuido en los siete años, mientras que la demanda interna de combustibles líquidos refinados (nafta + gasoil) ha crecido en un 43 por ciento en el mismo período.
De allí se deduce que el sector refinación la oferta no acompañó a la demanda interna. Para abastecer dicha demanda en el contexto de restricción de oferta como el apuntado fue necesario recurrir a la importación creciente de gas oil y prácticamente quedó anulado el superávit de naftas.
El dato relevante es que este escenario contradice las normativas impuestas por esta misma gestión en cuanto a suministro de combustibles se refiere. La resolución 235/10 que impuso el congelamiento de precios en el surtidor ordena a las empresas refinadoras que deberán cubrir la demanda respetando como mínimo, los volúmenes oportunamente abastecidos en igual mes del año inmediato anterior, más la correlación positiva existente entre el incremento de demanda combustible líquido y el incremento del Producto Bruto Interno.
La conclusión de los ex funcionarios es que Argentina no ha expandido la oferta energética en la magnitud suficiente para abastecer una demanda creciente. La falta de inversión se dio en un contexto de fuerte crecimiento del PBI que en el período fue de un 60 por ciento y también de los precios domésticos e internacionales de los productos petroleros. La insuficiencia de la oferta redundó en aumento de costos de producción y en desmejora de la productividad del sector
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