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La imposibilidad de acceder al pedido de los empleados movilizó a los expendedores a solicitar ayuda. Cursaron notas al Ministerio de Planificación y a las petroleras para intentar hallar una salida a través del consenso. Reconocen la justeza del reclamo pero afirman que no tienen herramientas para afrontarlo
Los expendedores están preocupados. Faltan pocos días para debatir oficialmente el pedido de aumento salarial de los empleados y reconocen que en las actuales condiciones se les hace imposible afrontarlo. Los trabajadores adelantaron que reclamarán un básico cercano a los 4.000 pesos, que representa un incremento del 40 por ciento.
La dificultad de los estacioneros radica en la escasa rentabilidad que perciben por la venta de combustibles y la falta de abastecimiento acorde a la demanda del mercado. Los valores congelados complican aún más el escenario a pesar de no ser los empresarios formadores de precios.
La ausencia de herramientas obligó a los titulares de estaciones de servicio a buscar recetas que exceden su margen de aplicación. Es por ello que decidieron cursar notas al Ministerio de Planificación y las empresas petroleras para intentar hallar una salida a través del consenso. Marcelo Rovasio, presidente de
El directivo de CECHA explicó que al año pasado otorgaron un 35 por ciento de aumento salarial cuando los combustibles escalaron sólo la mitad. Nosotros no pregonamos una suba de precios, aclaró rápidamente, pero enfatizó que el congelamiento los complica porque los costos crecen y la recaudación no.
La ecuación es asimétrica por donde se mire: en 2010 las pizarras se mantuvieron estáticas durante cinco meses y este año sucede lo mismo desde el 28 de enero. La utilidad que reciben también es la misma ya que las ventas están freezadas por la aplicación de cupos al suministro. Nos quedamos sin alternativas, sentenció Rovasio, nuestro sector siempre acompañó el modelo pero esta vez necesitamos respuestas urgentes.
El empresario no reniega de la condición del salvataje. No nos importa si es a través de un subsidio u otra herramienta impositiva, sólo sabemos que no estamos en condiciones, señaló.
Ravasio finalmente valoró la aceptación de las cámaras del sector a aunar esfuerzos en busca de responder al reclamo salarial. Hemos tenido buena recepción por parte de todas las entidades, debatir en conjunto siempre es positivo, concluyó.
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