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La medida dispuesta por el siempre polémico Guillermo Moreno se prepara para cumplir sesenta días sin interrupciones. Si bien su antecesora estuvo vigente cinco meses, la espiral inflacionaria le inyecta presión. Reclaman su derogación pero nadie se anima a hablar de aumentos
La medida, cuya génesis se encuentra en los sostenidos aumentos en los precios de las naftas y el gasoil, causando perjuicios que son necesarios remediar“, es cuestionada por el conjunto de la actividad por la complicación que implica mantenerla en el tiempo debido al incesante aumento de los costos.
Fuentes petroleras informaron a surtidores.com.ar que no hay indicios para pensar que en el corto plazo se puedan liberar los valores. En el sector, no hay absolutamente nadie que tenga certezas acerca de lo que pueda ocurrir y, al parecer, el gobierno nacional hace oídos sordos al pedido de mayor rentabilidad que amenaza con nuevos cierres de estaciones de servicio a pesar de no ser estas formadoras de precios.
La decisión de enfriar las pizarras tiene sus efectos colaterales en el Biodiesel, cuyos precios siguen sin ser publicados y hay gran incertidumbre por lo que pueda suceder con la mezcla obligatoria. Como los costos del sector aumentaron por efectos inflacionarios (como el aceite de soja, principal insumo del biodiesel) las empresas reducen las entregas amenazando el corte obligatorio del 7 por ciento agravando aún más los problemas de abastecimiento.
Evidentemente, el gobierno nacional no brinda información acerca del rumbo que las intervenciones de
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