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La petrolera anglo-holandesa decepcionó a los mercados con débiles resultados en sus negocios de refinería y distribución, y aunque su utilidad neta subió impulsada por los mayores precios del petróleo, estuvo por debajo de las expectativas
El grupo petrolero Shell anunció un incremento de 61 por ciento de su beneficio anual en 2010, que alcanzó los 20.130 millones de dólares (14.600 millones de euros) gracias a la recuperación mundial y a los altos precios del crudo.
Los inversores, sin embargo, esperaban más, puesto que los analistas anticipaban cerca de 1.000 millones más de beneficios. La acción Shell fue inmediatamente sancionada en la bolsa de Londres y perdió un inçmportante porcentaje.
Los resultados mixtos de Shell quedaron a la zaga de los fuertes resultados de Chevron y Exxon Mobil, pero sí superaron a los de su rival BP, que aún no consigue dejar atrás los costos el derrame en el Golfo de México.
El presidente financiero de la compañía, Simon Henry, dijo que una importante unidad de la mayor refinería europea, en Holanda, seguía cerrada y que no reiniciaría las operaciones hasta por lo menos finales de febrero, lo que habría tenido un impacto en los resultados del primer trimestre.
Shell dijo que sus resultados mixtos se debieron a los débiles márgenes de refinería, volátiles márgenes en la comercialización de la distribución por el alza de los precios del petróleo y a la presión en los precios del gas natural en algunas regiones.
No hay un indicio inmediato de que la situación mejore en el negocio, donde Shell está intentando vender varias plantas. El año pasado su director general Peter Voser, había anunciado recortar costos por 1.000 millones de dólares eliminando para ello 2.000 puestos de trabajo. Shell emplea a 100.000 personas en todo el mundo.
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