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El presidente de
El titular de
La estación de servicio Sáenz Peña SRL, cuyo socio gerente es precisamente García, vendía naftas en forma exclusiva de la compañía americana desde el año 1947. El empresario, cansado, según sus palabras, de la discriminación, los abusos y la persecución por parte de la petrolera, decide entablar un reclamo judicial por daños y perjuicios.
Conocido el fallo desfavorable apela la medida y se le practica un nuevo cálculo elevando la cantidad anterior a $ 2.328.934,40 suma sobre la cual finalmente se efectúa la liquidación por costas. Fue para lo único que el juez consideró el informe del perito contador.
García manifiesta que es toda una contradicción escandalosa, inmoral y bochornosa que condena al expendedor a correr la misma suerte que las 3.500 estaciones de servicio cerradas y quebradas por causas análogas y que dejaron en la calle 55.000 trabajadores.
El presidente de la entidad acusa a las compañías de construir mega emprendimientos propios en lugares estratégicos, y relata el caso de una levantada enfrente de un negocio que vendía combustibles de la marca desde hacía 50 años, obligándola al cierre.
Cuando fallan los reglamentos y la autoridad de aplicación de los mismos y se deja vía libre para la competencia desleal, la persecución económica y el fraude, todo lo imaginable se hace posible en nombre del libre mercado, sostiene el estacionero que además responsabilizó al gobierno de tolerar los abusos de “las concentraciones oligopólicas“.
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