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Ocurrió en la zona de San Antonio Oeste. Irritados porque no llegaba nafta cortaron la ruta y prendieron neumáticos. Algunos esperaron hasta 22 horas la llegada de la cisterna con combustible. Hubo momentos de tensión cuando arribó el camión tanque
El disgusto y mal humor que provoca la ausencia de combustible quedó de relieve cuando automovilistas que esperaban desde hacía horas cargar nafta quemaron cubiertas y cortaron el tránsito de la ruta nacional 3, en el acceso a San Antonio Oeste
Según reveló el programa Radio Noticias de Viedma, la protesta estalló en inmediaciones de una estación de servicio, donde el lunes cerca de un centenar de vehículos aguardaban abastecer sus tanques. Pero la disponibilidad del comercio se agotó alrededor de las 11 de ese día, y como los responsables del establecimiento informaron que serían abastecidos esa misma noche, muchos optaron por esperar.
Sin embargo el tiempo transcurrió sin novedades, por lo que a eso de las 4 de la madrugada los más irritados consiguieron neumáticos en desuso en una gomería cercana, y los incendiaron sobre la cinta asfáltica. El piquete no duró más que unos minutos, ya que fue desalentado por otros conductores y policías de tránsito que concurrieron al lugar.
Sin embargo al no tener noticias del camión anunciado, poco después de las 9 volvieron a encender la hoguera. Justo en ese momento arribó al corte un camión cisterna lo cual hizo caldear aun más los ánimos. Hubo propuestas para que se obligara a descargar el contenido en la estación cercana.
Sin embargo el chofer les aseguraba que ese era el destino que llevaba. Finalmente y luego de que el camionero les mostrara unos papeles que certificaban lo que esgrimía, lo dejaron pasar. La llegada del enorme vehículo fue saludada con largos bocinazos. Inmediatamente se dirigió hacia los depósitos subterráneos y vació sus tanques, tras lo cual se inició el despacho.
Las largas colas y tediosas esperas, que en algunos casos llegaron a las 22 horas, produjeron que se tejieran relaciones entre los ocupantes de los rodados, como sucede en el cuento de Julio Cortázar, Autopista del Sur. Se vio cuando comenzaron a avanzar en la fila. Algunos volvían a descender y se saludaban afectuosamente con sus ocasionales vecinos.
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