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La escasez de billetes provocó un boom en el pago de combustibles con dinero plástico. Fuentes del mercado aseguran que en algunos casos la venta con tarjetas alcanza hasta el 40 por ciento de las operaciones, las cuales se reparten -entre crédito y débito- en similar proporción. A los estacioneros les preocupa el desfasaje financiero
El faltante de billetes en bancos y cajeros automáticos se profundizó en distintos lugares del país dejando a miles de personas sin efectivo para el fin de semana. La mayor demanda y la escasez de circulante hicieron de cada cajero automático una pequeña postal del infierno, donde expuestos al sol y las altas temperaturas, la gente realizó largas colas para retirar dinero.
La situación derivó en la utilización de mecanismos alternativos de pago y se notó en las estaciones de servicio. Es así que durante estos días, la venta de naftas y gasoil con tarjetas alcanzó hasta el 40 por ciento de las operaciones, las cuales se repartieron -entre crédito y débito- en similar proporción.
Por estos días se comenzó a regularizar el abastecimiento después de varias jornadas de escasez que precipitaron a los automovilistas a las estaciones de servicio. En este sentido la coyuntura exhibió dos circunstancias bien definidas: al aceptar las bocas de expendio el dinero plástico sin restricciones, la gran mayoría de los clientes llenaba el tanque por temor a volver a sufrir los rigores de la carencia.
El incremento de las transacciones mediante este tipo de pago preocupa a los expendedores quienes afirman que las emisoras de tarjetas les transfieren el dinero a los 28 días, provocándoles un importante desfinanciamiento. Además les cobran el 1,5 por ciento sobre precio de venta del combustible, y deben resignar una comisión del 20 por ciento del ingreso bruto de dicha operatoria.
Este contexto llevó a muchos empresarios a suspender el uso de tarjetas de crédito En este sentido Daniel Gargiulo, socio de
Vale recordar que la titular de
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