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Con crudeza, el titular de la Asociación de las Estaciones de Servicio Independientes, Manuel García, advirtió a surtidores.com.ar que teme por el futuro de las expendedoras de GNC porteñas y bonaerenses, ya que “un aumento del 60 por ciento del precio, no cubre el incremento de los costos de un 300”.
El Presidente de AESI, Manuel García adelantó su desesperanza a surtidores.com.ar, y dijo que “los números de las estaciones de venta de Gas Natural Comprimido no cierran” y explicó que “si bien el precio de venta al público pasó de 5 a 8 pesos promedio el metro cúbico, los gastos operativos aumentaron un 300 por ciento, lo que redundará en el cierre de muchos establecimientos”.
Afirmó además que “el número final de la factura generará graves problemas y ahogos financieros a las estaciones de servicio, ya que a los aumentos desmedidos de tarifas, se le suma el cambio en las reglas de facturación y se acaba la tolerancia de la que antes gozaba el expendedor”.
Al respecto, García expresó que “antes, una boca que vendía un promedio de 100 mil metros cúbicos mensuales, afrontaba un costo final de de 121 mil pesos, los cuales venían en facturas diferentes, a saber, una correspondiente a la petrolera de aproximadamente 80 mil pesos, con una tolerancia importante de pago a varios días y otra de la distribuidora, que rondaba los 41 mil pesos, con pocos días post vencimiento”.
Explicó el empresario, que de esa manera, los estacioneros afrontaban el gasto menor de la distribuidora y “financiaban” el costo mayor en base a la brecha que le permitía la petrolera.
Informó que a partir de este mes, “la misma estación que venda 100 mil metros cúbicos mensuales, afrontará un costo de $483 mil pesos, con el agravante de que vendrá todo facturado en una sola vez por la compañía distribuidora y sin posibilidad de postergación alguna, lo que tornará imposible el pago con este nivel de inflación y precios”.
Aseguró García que “desde cualquier punto de vista que se aborde el tema, redunda en un verdadero brete sin salida para el dueño pyme de estaciones de GNC” y también dijo que con esto, “aquellos que hace unos años decidieron incorporar el GNC y transformaron sus establecimientos en estaciones duales y lograban subsidiar a la venta de combustibles líquidos con la rentabilidad obtenida de la venta del gas, hoy enfrentan un panorama acuciante de lo que antes era una opción de negocios para sostener la venta de líquido a través de la transferencia de rentabilidad”.
Estimó que la única solución es subir el precio de la nafta súper a 20 pesos y estabilizar el precio del GNC en 10, para normalizar la ecuación costo beneficio.
Al ser consultado sobre la incertidumbre que algunos expendedores de GNC tienen respecto a la claridad de la publicación de los cuadros tarifarios dijo que en general “no se entendían bien los datos dados a conocer por el Ministerio de Energía”.
Habló en otro orden de la “retracción del consumo y de un estancamiento en la conversión de equipos”. Al respecto afirmó que “cada vez la gente usa menos el automóvil y la que lo usa, carga más nafta súper a 15 pesos que GNC a 10 pesos”.
Aclaró sin embargo que “el peligro de cierre de locales es mayor en Buenos Aires que en el interior del país, ya que las provincias ya operan desde antes con los precios actualizados que promedian los 10 pesos el metro cúbico”.
En ese aspecto, opinó que si bien “los estacioneros bonaerenses y porteños podrían haber actualizado los precios muchísimo tiempo antes y paulatinamente como lo hicieron sus colegas provinciales, los valores se habían mantenido muy por debajo de la media del país, ya que el grueso del consumo argentino se da en Capital y GBA lo que generaba mucha competencia y mantenía precios bajos”.
Finalmente, incluyó a los empresarios como víctimas de una “recesión generalizada del mercado argentino que se ha transformado en una carnicería donde se sacrifica el poder adquisitivo de millones de argentinos”.
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