Activar/Desactivar Leer Página
Andrés Cardozo advirtió que la transición energética ya impacta en el sector y que será fundamental evitar “zonas grises” normativas.
La transformación del sector energético en Uruguay es una realidad concreta que empieza a modificar el funcionamiento de las Estaciones de Servicio. En diálogo con Surtidores, el presidente de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua, Andrés Cardozo, anticipó que el organismo trabaja en una nueva regulación para acompañar la incorporación de nuevas tecnologías, como la movilidad eléctrica, sin afectar la estabilidad del sistema actual.
“Estamos ante un momento de transición que no es teórico, sino concreto”, afirmó Cardozo, al tiempo que subrayó que las estaciones “ya no son exclusivamente puntos de expendio de nafta o gasoil”, sino que evolucionan hacia esquemas más amplios que integran otros servicios energéticos.

NUEVAS ENERGÍAS Y REGLAS DE JUEGO EN LAS ESTACIONES
El jerarca destacó que la red de Estaciones de Servicio mantiene un rol fundamental por su cobertura territorial y su presencia en todo el país, especialmente en localidades alejadas de Montevideo. Sin embargo, advirtió que la incorporación de nuevas formas de energía obligará a redefinir el marco regulatorio vigente.
“Los marcos normativos fueron pensados históricamente para hidrocarburos líquidos y ahora deben adaptarse a esquemas más híbridos”, explicó.
En ese sentido, remarcó que la eventual instalación de puntos de carga eléctrica en estaciones traerá nuevos requerimientos vinculados a la seguridad operativa, la interoperabilidad de los sistemas, la estandarización técnica y la protección del consumidor. A esto se suma la necesidad de garantizar equidad en el acceso a estas nuevas tecnologías.
“La transición energética no puede generar zonas grises regulatorias. Allí donde surja una nueva tecnología, debe existir una respuesta normativa proporcional, técnica y razonable”, enfatizó.
ORDEN, TECNOLOGÍA Y EQUIDAD: LOS DESAFÍOS DEL REGULADOR
Cardozo planteó que uno de los principales desafíos será sostener las fortalezas del sistema actual, en un escenario donde convivirán distintos energéticos. “Hoy tenemos un sistema que funciona bien y cualquier cambio debe mantener lo bueno que ya tenemos, buscando al mismo tiempo mayor eficiencia para los usuarios”, señaló.
Asimismo, indicó que la regulación deberá adaptarse a infraestructuras con características distintas a las tradicionales, lo que exigirá actualización técnica constante y mayor diálogo con los actores del sector, incluyendo operadores de estaciones.
Otro punto crítico será la coordinación institucional, ya que la transición energética involucra políticas industriales, ambientales, económicas y sociales. En ese marco, el regulador deberá articular estos aspectos sin perder independencia.
A su vez, puso el foco en la dimensión social del proceso: “No se trata solo de promover nuevas energías, sino de procurar que la transición no profundice brechas territoriales o sociales”.

FISCALIZACIÓN, TRANSPARENCIA Y NUEVAS NORMAS HACIA 2026
De cara a 2026, Cardozo adelantó que URSEA buscará implementar una regulación que brinde certezas al sector, en un proceso basado en el diálogo y la transparencia.
Entre las principales líneas de acción, destacó el fortalecimiento de la fiscalización mediante herramientas digitales y análisis de riesgo, lo que permitirá optimizar los controles sin resignar presencia territorial. También apuntó a mejorar la transparencia informativa sobre la calidad de los combustibles y el funcionamiento del mercado.
“El desafío es proyectar al sector hacia el futuro sin perder lo que lo ha caracterizado: estabilidad, cobertura y profesionalismo”, concluyó Cardozo, al reafirmar que la regulación deberá ser técnica e independiente, pero también alineada con el desarrollo productivo y social del país.
DEJANOS TU COMENTARIO!