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Las tapas y rejillas suelen pasar desapercibidas, pero un descuido en su elección o mantenimiento puede terminar en lesiones o reparaciones costosas. Expertos advierten que usar materiales correctos y revisar su estado periódicamente puede extender su vida útil por décadas.
En una Estación de Servicio, lo que sucede bajo los pies también importa. Las tapas de cámaras, rejillas y drenajes forman parte de la infraestructura que sostiene la seguridad y el tránsito diario de vehículos, pero muchas veces se las relega hasta que ocurre un accidente.
El deterioro del galvanizado, las tapas desajustadas o las rejillas deformadas por el peso de camiones y autoelevadores pueden convertirse en un riesgo serio tanto para el personal como para los clientes.
“Una tapa fuera de nivel o una rejilla corroída puede parecer un detalle menor, pero puede provocar caídas, roturas o incluso reclamos legales”, advirtió María Laura Moretti, socia gerente de Industrias Edigma, empresa especializada en estructuras metálicas para obras viales e industriales.

Según la especialista, una buena elección de materiales puede garantizar hasta 30 años de uso continuo sin necesidad de reemplazo. “Las rejillas galvanizadas en caliente resisten el paso del tiempo y las condiciones climáticas. Si se eligen en función del tránsito y se manipulan correctamente durante la limpieza, no deberían generar problemas por décadas”, explicó en diálogo con Surtidores.
El secreto está en adaptar el tipo de rejilla al peso del tránsito. En sectores donde circulan camiones o autoelevadores, se recomienda instalar estructuras reforzadas que soporten la carga sin deformarse.

En este sentido, la ejecutiva remarcó que muchas veces los problemas surgen porque se usan rejillas livianas en zonas donde hay tránsito pesado y enfatizó: “ahí no falla el material, falla la elección”.
Además del aspecto técnico, el mantenimiento de estos elementos impacta directamente en la imagen visual y profesional de la estación. No es lo mismo ver una estación prolija, con todo nivelado, que una con tapas levantadas o rotas. Son señales de descuido que también afectan la percepción del cliente.
A diferencia de otras inversiones visibles —como la pintura o la cartelería—, este tipo de renovaciones no se traduce en una mejora estética inmediata, pero puede ahorrar años de desgaste, dinero en reparaciones, hasta evitar accidentes y, con ellos, grandes y duraderos problemas judiciales.

Revisarlas al menos una vez al año, evitar manipularlas con herramientas que las doblen y elegir el modelo adecuado para cada zona de tránsito son tres acciones simples que pueden extender la vida útil del sistema por décadas.
En tiempos donde las grandes obras se postergan, este tipo de mantenimiento invisible se vuelve un tip a tener en cuenta para sostener la seguridad y el valor de las Estaciones de Servicio a largo plazo.
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