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El sindicato de Santa Fe convocará en los próximos días a las cámaras empresarias que representan a las bocas de expendio y a las autoridades locales para evaluar medidas de prevención. En caso de que no haya respuestas concretas anunciará un cese definitivo en la comercialización de combustibles durante la noche
El último mes fue un verdadero calvario para los empleados de los puestos de venta de combustibles de la ciudad de Rosario. Especialmente durante el turno noche, los playeros fueron víctimas de robos violentos, con delincuentes armados, clientes encerrados, tiroteos, heridos y todo tipo de agresiones verbales. En uno de los asaltos producidos en dicha localidad los delincuentes hasta amenazaron con incendiar el local volcando nafta en el suelo de la playa.
El secretario General del Sindicato Obreros de Estaciones de Servicio, Garajes, Playas de Estacionamiento y Lavaderos de Santa Fe, Ismael Marcón, considera que la situación no da para más y que es hora de tomar medidas preventivas concretas e importantes que puedan garantizar la integridad física de los trabajadores.
En primera instancia la entidad convocará a los representantes de la Cámara de Estaciones de Servicio, Garages y Afines de Rosario (CESGAR) y a las autoridades locales para evaluar en conjunto los pasos a seguir. En este marco de negociación será crucial el aporte que pueda garantizar la policía provincial y la Municipalidad de Rosario.
Marcón aclara que si no se avanza en un plan de seguridad integral “inexorablemente nos veremos obligados a tomar medidas de fuerza”. En ese caso el gremio interrumpirá la venta de naftas y gasoil desde las 22:00 hs hasta las 6:00 por tiempo indefinido. Por la noche es cuando el personal se encuentra más expuesto al delito, sobre todo en los locales de la periferia de la ciudad o de barrios alejados del centro.
El dirigente admite que está cansado de promesas y muy preocupado por la violencia que nota actualmente en los asaltos a los playeros. Ya no se trata de simples arrebatos, en algunos casos los ladrones se quedan hasta 15 minutos en los locales, luego de atar al personal y a los clientes. “No podemos seguir esperando”, manifestó en este contexto.
Con respecto a esta problemática varios candidatos a concejal de la ciudad proponen conectar las lentes de vigilancia que ya disponen los expendedores de combustibles con el sistema de urgencias de la policía, conocida como 911, incluir la instalación de botones de pánico y la programación de un plan para reforzar la presencia policial.
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