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El barril se ubica por debajo de los 90 dólares. La incertidumbre de la economía europea y el importante aumento de las reservas motivan el descenso. Para los países importadores de combustibles, como Argentina, la tendencia es positiva
El crudo registró su primer cierre por debajo del simbólico nivel de los 90 dólares por barril desde el pasado 21 de octubre, cuando los contratos más negociados del WTI terminaron la jornada en 87,4 dólares. A partir de ese momento comenzó una escalada que lo posicionó bastante por encima de los 100 dólares, complicando las finanzas de los países importadores.
Durante todo el año pasado, en Argentina se destinaron 9.397 millones de dólares para importar combustibles, casi el equivalente al saldo comercial total del país. La preocupación no es menor, ya que el costo del barril de crudo incide de manera directa sobre estas operaciones, abaratando o encareciendo los productos. Según datos del sector, más del 60 por ciento del gasoil que se consume en nuestro país proviene del exterior.
En el mercado interno el barril se sigue pagando por encima de los 70 dólares y casi no se ve influido por lo que ocurra en el mundo. Las petroleras compran a productores locales para refinarlo y comercializarlo a través de sus estaciones de servicio. Las subas en los precios de los surtidores se deben más a cuestiones de mercado que las oscilaciones internacionales.
El punto de equilibrio que tienen las petroleras en Argentina para comprar naftas y gasoil en el exterior se da cuando el barril de crudo cotiza en el mercado de New York (Nymex) a 80 dólares. Aunque todavía se está lejos de esta cifra, en caso de que se acentúe la tendencia el Gobierno podría aprovechar la situación desgravando las transacciones para hacer rentables las importaciones. Brindando garantías, las compañías podrían reabrir los cupos.
Según explican los especialistas del rubro, la baja del oro negro tiene que ver con factores propios y ajenos. Un reporte de
Asimismo, las preocupaciones de desaceleración de la economía de la zona euro también amenazan con golpear la demanda de combustibles. Esto se notó en el mercado de Londres, donde el Brent pasó de un máximo de 126 dólares por barril a comienzos de marzo hasta cerca de los 105 dólares.
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