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El exsecretario de Energía Daniel Montamat, sostuvo que el desempeño del Brent y la aplicación de los ajustes impositivos pendientes incidirán directamente en la evolución de los valores en el surtidor.
La evolución de los precios de los combustibles en Argentina continuará atada a una doble variable: el comportamiento del crudo internacional y la estrategia fiscal del Gobierno. Así lo planteó Daniel Montamat, exsecretario de Energía de la Nación, en diálogo con Surtidores, al analizar el escenario que se abre para los próximos meses.
Montamat señaló que el punto de partida es la cotización del petróleo, referencia ineludible para el mercado local. “Habrá que ver cuán sostenibles son los precios del Brent en esos valores. Obviamente que si se sostienen, va a tener alguna repercusión en los precios de los combustibles que hoy están siguiendo las referencias internacionales”, afirmó. La mención apunta a que, tras años de desacoples y controles, el esquema actual tiende a reflejar con mayor fidelidad la dinámica global del crudo.

El exfuncionario explicó que, si el Brent mantiene valores elevados o muestra nuevas subas, el traslado a surtidor sería difícil de evitar, salvo que el Gobierno intervenga por la vía tributaria. En ese sentido, recordó que existe un componente impositivo que todavía presenta atraso en su actualización. “Siempre existe por parte del Gobierno la posibilidad de ir atenuando el retraso que tiene el componente impositivo para que la actualización pendiente compense un poco el tema de los precios”, indicó.
Esa herramienta, sin embargo, no es neutra en términos fiscales. La decisión de postergar o graduar la actualización de impuestos a los combustibles implica resignar recursos en un momento en que la administración nacional mantiene como prioridad la consolidación del equilibrio presupuestario. Para Montamat, el margen de maniobra está condicionado por ese objetivo macroeconómico.
“Todo esto está muy subordinado a la presión que tiene el Gobierno para seguir bajando el índice de inflación”, sostuvo. En su análisis, la desaceleración de los precios depende en gran medida de la disciplina fiscal. “La inflación va a seguir descendiendo mientras se mantenga rajatabla la regla fiscal y no haya financiamiento del déficit”, remarcó.
En ese escenario, los combustibles forman parte de un entramado más amplio de precios relativos que todavía están en proceso de recomposición. Durante años, varios valores regulados permanecieron rezagados respecto del nivel general de precios, generando lo que el economista definió como “inflación reprimida”. La normalización esas referencias implica ajustes que, en el corto plazo, pueden ubicarse por encima del índice promedio.
Montamat citó como ejemplo el caso de las tarifas de electricidad, que vienen aumentando por encima de la inflación general como parte de ese reordenamiento. La lógica, explicó, es similar en otros segmentos regulados: primero se corrigen distorsiones acumuladas y luego se consolida una trayectoria más estable.

El análisis también incorpora factores estacionales y sectoriales que inciden en el índice general, como el precio de la carne. Según el exsecretario, este rubro refleja tanto cuestiones propias del ciclo productivo como la ampliación de mercados externos. La reapertura y expansión del mercado exportable hacia Estados Unidos introduce una presión adicional sobre los valores internos, al tiempo que mejora las perspectivas del sector ganadero.
En este escenario, el precio de los combustibles no puede leerse de manera aislada. “Hay un juego de precios relativos”, sintetizó Montamat, al señalar que la política económica debe equilibrar la recomposición de sectores atrasados con la meta de sostener la desaceleración inflacionaria.
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