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Mientras la guerra en la región mantiene en alerta al mercado energético global, desde el sector de Estaciones de Servicio recuerdan que el valor que pagan los consumidores uruguayos en el surtidor depende en gran parte de la carga impositiva y de decisiones políticas.
El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente volvió a colocar al mercado petrolero en el centro de la escena económica global. La tensión en la región genera incertidumbre sobre el suministro energético y podría tener efectos directos sobre la inflación mundial si el precio del barril se mantiene elevado durante un período prolongado.
La guerra ya comenzó a impactar en las cotizaciones internacionales del crudo. Aunque la escalada se moderó tras declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde Irán advirtieron que no exportarán “ni un litro de petróleo” si continúan los ataques estadounidenses e israelíes.
En Uruguay, el tema también empezó a generar repercusiones políticas. Si bien la ministra de Industria, Fernanda Cardona, aseguró que por el momento el escenario internacional no tendrá un impacto inmediato en los combustibles locales, la oposición resolvió convocar a las autoridades de la cartera y de ANCAP para analizar la situación.

EL SECTOR DE LAS ESTACIONES SIGUE EL ESCENARIO CON ATENCIÓN
Desde el sector de comercialización minorista de combustibles, el presidente de UNVENU, Daniel Sanguinetti, señaló a Surtidores que las Estaciones de Servicio observan con atención la evolución del conflicto y sus posibles efectos en el mercado.
“Seguimos atentamente el tema. Nunca es bueno que se hable de un aumento de precios, no es bueno para nuestros clientes ni para las estaciones”, sostuvo.
Sanguinetti aclaró además que, a diferencia de lo que suele creerse, los operadores del sector no se benefician cuando suben los combustibles. “Contrariamente a lo que muchos creen, nuestro margen no está ligado al precio de venta. Por el contrario, varios de nuestros costos sí lo están, como los aranceles de las tarjetas de crédito que se aplican sobre el valor total de la venta y el costo financiero que implica el aumento del capital de giro”, explicó.

CÓMO INFLUYE EL SISTEMA DE PRECIOS EN URUGUAY
El dirigente recordó que el sistema de fijación de precios en Uruguay toma como referencia la Paridad de Importación, que considera el valor de los derivados del petróleo y no necesariamente el del barril de crudo.
“Hay que tener en cuenta que el PPI considera el valor de los derivados y no del petróleo, y no siempre varían de la misma forma ni al mismo ritmo”, indicó.
Además, subrayó el peso que tiene la carga impositiva en el precio final que pagan los consumidores en el surtidor. Según detalló, en el caso de la nafta súper más de la mitad del valor corresponde a impuestos y componentes que no dependen del mercado petrolero internacional.
“Del precio que pagan nuestros clientes en el surtidor más de la mitad son impuestos. En el caso de la nafta súper, son $37,28 entre IMESI e impuesto al CO₂, más $3,59 correspondientes al etanol. En definitiva, casi $41 de los $76,88 que pagan nuestros clientes no dependen del valor del barril de petróleo”, explicó.
Para Sanguinetti, más allá de la evolución del mercado internacional, el precio de los combustibles en Uruguay mantiene un componente político relevante. “El precio de los combustibles siempre fue una decisión política”, concluyó.
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