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Algunos analistas critican que las reformas impulsadas por el Gobierno fomentan prácticas financieras para obtener rendimientos extraordinarios en dólares y en este contexto, sugieren que las Estaciones de Servicio deberían buscar un equilibrio entre eficiencia operativa, diversificación de ingresos y sostenibilidad para enfrentar los retos de un entorno económico volátil.
A medida que se dan a conocer los datos macroeconómicos que defiende la administración central como el paso previo a la normalización de la denominada “economía real”, desde un sector del pensamiento académico, se debate el impacto que puede causar el polémico “carry trade“, especialmente en su influencia sobre los sectores más ligados al consumo cotidiano, entre los que se destacan las operadoras minoristas de combustibles.
Según el consultor económico y exsubsecretario de Comercio, Miguel Ponce, esta dinámica no sólo afecta a los mercados financieros, sino que también plantea interrogantes para sectores como el de las Estaciones de Servicio, un engranaje clave del comercio y el intercambio de bienes y servicios.
“El carry trade ha generado rendimientos inéditos a nivel mundial. Un 40 por ciento en dólares no se consigue en ningún otro lugar del mundo. Es un escenario que, sin dudas, beneficia a los sectores financieros pero no tiene el mismo impacto en la vida cotidiana”, afirmó Ponce a surtidores.com.ar, subrayando las contradicciones de un año con resultados dispares para el sector productivo.
En las Estaciones de Servicio, la situación refleja esa dicotomía. Mientras los mercados celebran ganancias récord, los indicadores de consumo muestran un panorama menos alentador. Según los cálculos oficiales, el consumo de combustibles ha experimentado una caída significativa en noviembre: la demanda de gasoil bajó un 20 por ciento en relación al mismo mes del año pasado, y la nafta súper retrocedió un 3 por ciento.

“Fue un año atípico. No podemos comparar los datos con el 2023, cuando los camiones cruzaban las fronteras para cargar combustible aquí, pero lo cierto es que la demanda ha cambiado, y las estaciones enfrentan una presión creciente para adaptarse”, explicó el exfuncionario del Gobierno de Raúl Alfonsín.
Aseveró que los costos operativos, el control de la inflación y las fluctuaciones del consumo serán factores determinantes para la rentabilidad estacionera en 2025, a la vez que consideró que a esto se le suma el desafío de invertir en tecnologías de eficiencia operativa, como sistemas de gestión de combustible y mejoras en infraestructura, para mantener la competitividad en una actividad cada vez más compleja.
“Las tendencias hacia energías más sostenibles y la diversificación de servicios en las estaciones -como tiendas de conveniencia y propuestas innovadoras- son claves para garantizar la viabilidad del sector en el largo plazo”, objetó Ponce y es en este plano donde a su entender, influye el poder financiero.
“Los mercados muestran números positivos todavía falta mucho por recorrer. Hasta ahora, de la V corta prometida sólo hemos visto la descendente. El desafío es que el rebote llegue también a las Estaciones de Servicio y, con él, a la economía real”, finalizó el entrevistado.
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