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Los expendedores de combustibles aclaran que sólo para las bocas que están ubicadas sobre las rutas el mini mercado representa una parte importante de los ingresos del rubro. En las de ciudades, en cambio, no supera el 10 por ciento, aún en las más concurridas. No perciben alternativas para paliar los efectos del congelamiento de precios
A raíz de la Resolución 35, que puso como techo al costo de las naftas y el gasoil los valores que se registraban en el mercado al día nueve de abril, las estaciones de servicio empezaron a imaginar soluciones para compensar el dinero que van a perder por mantener el margen de ganancia congelado al tiempo que suben los costos fijos.
Sin embargo, por el momento no encuentran ningún tipo de paliativo. Miguel de Paoli, presidente de la Cámara de Expendedores de Chaco, considera que no se podrá buscar una mejora monetaria del negocio a partir de la maximización del lavadero, el taller de auxilios mecánicos o el kiosco. “La situación financiera de los comercios depende de la capacidad de despacho”, puntualiza.
La incidencia del shop depende de la ubicación del local y del tipo de clientes que integran el share de mercado, explica el dirigente. Diferenció que “una boca rutera tiene más probabilidades de vender comidas rápidas”, productos que son mucho más rentables que los que se comercializan en las grandes ciudades.
En estos establecimientos, reconoce, la facturación del mini mercado representa más del 30 por ciento del total. En las urbanas, en cambio, “no supera el 10”, con el agravante de que el grueso de las ventas son cigarrillos, que tienen un margen muy bajo. “Por cada 100.000 pesos que se percibe, el comercio se queda con 4.100, aún sin haber deducido muchos impuestos”, precisó el directivo.
Ante tal situación, señala que “hay operadores que están planteando cobrar un peso adicional por la venta de cada atado”. Los empresarios plantean que no se justifica dedicar la cantidad de empleados que necesita para mantener abierto el kiosco por una bonificación tan baja. “No tiene sentido”, comparte el dirigente.
“El corazón del negocio pasa por la venta de combustibles”, sentencia De Paoli. Por eso, en el actual contexto económico que pesa sobre el sector, advierte que “hay estaciones que por el valor inmobiliario hoy son más atractivas para construir un edificio que para seguir operando”.
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