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Si bien no se descarta que el Gobierno incremente la presión sobre el resto de las marcas que no son YPF para evitar faltantes en las estaciones de servicio, entienden que hoy no habría necesidad de imponer estas exigencias porque la oferta de combustibles alcanza para abastecer la demanda. El consumo de combustibles habría llegado a su techo
Los pequeños ajustes que están realizando las nuevas autoridades de YPF han mejorado en algunos puntos porcentuales la producción de combustibles líquidos. Los retoques técnicos pusieron al tope la operatividad en las refinerías y según informó el Ministro de Planificación Federal, Julio de Vido la extracción de gas se elevó en 1,7 millones de metros cúbicos por día y la de petróleo en 1.500 barriles adicionales diarios.
Fuentes de una petrolera explicaron a surtidores.com.ar que a menos que el Gobierno tome la decisión de incrementar la importación en YPF para garantizar totalmente el suministro al público en sus bocas, no hay motivos para pensar que habrá modificaciones contra las otras compañías que participan de la venta minorista. Aseguran que se ajustó la relación entre oferta y demanda, producto de la caída de las ventas.
Este sería el caso en que la empresa estatal decida garantizar la demanda de manera indefinida en sus puntos de venta con el objetivo de mostrar eficiencia en la administración. De todas maneras, esta hipótesis no coincide con la lógica con que fue anunciada la expropiación de Repsol: evitar las compras de energía en el exterior y la salida de dólares.
Todo hace suponer que la participación de las petroleras en el mercado se va a mantener en la misma proporción, analizan. El Gobierno buscará que no haya faltantes importantes en las bocas de YPF pero a la vez tomará las medidas necesarias para que la responsabilidad del suministro en la calle no sea totalmente del estado. El límite de maniobra pasa por la capacidad de las refinerías, que hoy están funcionando casi al 100 por ciento.
Por otra parte, varios funcionarios del oficialismo aclararon que YPF va a mantener los precios y no permitirá una escalada abrupta. El barril de crudo no superaría los 70 dólares en el mercado interno, por lo que se verían beneficiadas las empresas que compran el producto para luego refinarlo, como Esso y Shell.
Sin embargo la devaluación de la moneda y la inflación son dos preocupaciones que viven las compañías del rubro. Los costos se han incrementado notablemente en los últimos tiempos, mientras que los ingresos han variado de manera lenta aunque progresiva.
En el Upstream la situación sería distinta y podrían producirse transformaciones importantes. Para el especialista consultado YPF y el Gobierno van a mover las fichas para que se genere un clima de negocios razonable con el objetivo de seducir a los capitales privados en el que el estado tendrá un papel central en la dirección de la producción petrolera.
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