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El abogado laboralista Francisco Berdaguer aclaró que las demoras no responden a una sola causa, sino a una combinación de factores que se vienen profundizando en los últimos años.
La pregunta se repite entre los operadores: ¿por qué se demora tanto la homologación de los acuerdos y qué validez tienen los aumentos posteriores? El abogado laboralista Francisco Berdaguer, especialista en asesoramiento a Estaciones de Servicio, aportó definiciones clave en diálogo con Surtidores y pidió, en primer lugar, distinguir conceptos que suelen confundirse.
“Hay que diferenciar lo que son los convenios colectivos de trabajo de lo que son las paritarias”, explicó. En ese marco, aclaró que las demoras no responden a una sola causa, sino a una combinación de factores que se vienen profundizando en los últimos años.

Según Berdaguer, “algunas veces las demoras obedecen a cuestiones políticas, cuando no se quiere convalidar determinado nivel de ajuste salarial”. Sin embargo, señaló que en la mayoría de los casos el principal motivo es la sobrecarga administrativa que enfrenta la Secretaría de Trabajo.
El contexto inflacionario agravó esa situación. “Ya no hay paritarias anuales, ni semestrales, ni trimestrales. En muchos casos fueron mensuales. Mes a mes se firmaban acuerdos, y eso generó un volumen enorme de expedientes para homologar”, detalló el especialista, describiendo un esquema que terminó desbordando la capacidad operativa del organismo.
Desde el punto de vista jurídico, el legista llevó tranquilidad respecto de la validez de los acuerdos. Recordó que sigue vigente la norma que establece que los acuerdos suscriptos entre las partes signatarias se consideran homologados tácitamente a los treinta días de su firma, siempre que no exista impugnación de las partes.
“En la práctica, al no haber impugnaciones y sumado a que muchas veces los operadores de Estaciones de Servicio ya implementan esos ajustes en los recibos de sueldo, los acuerdos terminan consolidándose y validándose”, sostuvo. En algunos casos, precisó, el incremento figura directamente como aumento salarial y en otros como un rubro diferenciado, bajo la modalidad de ‘a cuenta de futuros aumentos’.

Por ese motivo, remarcó que en este tipo de paritarias la homologación termina siendo “una cuestión meramente formal”. No obstante, advirtió que el verdadero problema aparece para el estacionero que no aplicó el ajuste ni siquiera como pago a cuenta.
“Ahí corre el riesgo de tener que pagar retroactivamente los aumentos concedidos según el acuerdo firmado, ya sea hace un año, seis meses o el plazo que sea”, alertó el entrevistado. Esa omisión puede derivar en contingencias laborales concretas frente a uno o varios empleados.
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