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Los datos del IPC del INDEC muestran que la nafta súper quedó un 25 por ciento por debajo del aumento de los precios de los productos básicos.
Se conoció ayer que el índice de inflación oficial de enero alcanzó el 6 por ciento mensual, con lo cual suma en la medición interanual un 98,8 por ciento, mientras que la nafta súper -el producto más vendido en las Estaciones de Servicio- alcanzó apenas un 73,4 por ciento.
“En el día a día, la caída en el nivel de ganancia de las Estaciones de Servicio es más profunda que un 25 por ciento”, expresó el abogado especialista en temas de combustibles, Marcelo Saleme Murad.
“Lo que hay que tener en cuenta cuando se habla de inflación, es el segmento del índice oficial, que no es un concepto unívoco, porque dicha cifra está compuesta por muy diversos rubros, como por ejemplo bienes o servicios que tienen diferente comportamiento dependiendo de la mayor o menor regulación y de su componente impositivo”, sostuvo en diálogo con surtidores.com.ar.
El analista consideró que el comportamiento de las naftas es muy diferente a otros sectores de la economía, porque es uno de los productos que están más regulados y cargados de impuestos por la acción interventora en los hechos del Estado, a pesar de que en la ley es un mercado libre.
Para el experto en Derecho Tributario, existe una distorsión tan grande de los precios relativos que el impacto en la ecuación económica de la Estación de Servicio se torna dispar respecto de los insumos, pero siempre de manera negativa para el balance general del establecimiento.
“Mientras el Gobierno acuerda con las petroleras un freno al libre comportamiento de los valores de los combustibles, negociando beneficios para ambas partes, los dueños de las bocas de expendio quedan en la peor situación sin posibilidad de marcar el precio de la principal mercadería que vende”, recalcó Saleme Murad.
Agregó que la venta minorista de combustibles es hoy un negocio “hackeado” entre grandes jugadores. De esta manera dijo que “la estrategia que les queda es la de la subsistencia, reduciendo personal y apostando a otros negocios satélites como el minimercado”.
Entre estos grandes intereses, Saleme Murad incluyó también a las entidades bancarias que monopolizan el mercado de las tarjetas de crédito, imponiéndole a quienes venden combustible que asuman las pérdidas en materia de plazos de acreditación y costos financieros.
Finalmente expresó que la sequía contribuyó a que las Estaciones de Servicio y los agroservices estén en los volúmenes de venta más bajos desde la pandemia, hecho que complica aún más la salida por el lado de una mayor cantidad de litros despachados que pueda balancear el déficit que genera la regulación de los precios.
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