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Gustavo Frontera, expresidente de la Cámara Argentina de GNC y socio gerente de Gugagas Energy S.R.L., analiza la caída sostenida en las conversiones de vehículos livianos, advierte sobre el impacto de las nuevas tecnologías y señala al transporte pesado como el principal motor de crecimiento.
El mercado argentino de Gas Natural Comprimido -históricamente uno de los más desarrollados del mundo en materia de conversiones vehiculares- atraviesa una etapa de retracción que enciende alertas en toda la cadena de valor. Lo que durante décadas fue un emblema de ahorro y masividad hoy enfrenta un escenario muy distinto, atravesado por cambios tecnológicos, económicos y de hábitos de consumo.
“El mercado de conversiones está en caída desde hace unos años. Durante 2025 se perdieron más de 100.000 conversiones y las nuevas instalaciones son muy pocas en comparación con la historia que tenemos en Argentina en relación a los vehículos pequeños”, afirma en diálogo con Surtidores Gustavo Frontera, expresidente de la Cámara Argentina de GNC y actual cofundador y socio gerente de Gugagas Energy S.R.L.

Argentina supo construir un parque automotor a GNC que se convirtió en referencia internacional, apoyado en una amplia red de Estaciones de Servicio y en una marcada diferencia de precios frente a la nafta. Sin embargo, ese diferencial hoy no alcanza para sostener el ritmo de conversiones que caracterizó a los llamados “años de oro” del sector.
Para Frontera, el país debe adecuarse a las nuevas condiciones del mercado, tanto en el plano tecnológico como en el político. “No podemos seguir luchando contra los molinos de viento. Eso solo nos quita energía y nos deja empantanados en un lugar sin poder avanzar”, advierte.
Las causas de la situación actual son múltiples. Por un lado, los vehículos nuevos son cada vez más eficientes en el consumo de combustible, lo que reduce el ahorro marginal que tradicionalmente justificaba la inversión en un equipo de GNC. Por otro, la irrupción de nuevas tecnologías, como los vehículos eléctricos e híbridos, compite directamente en el segmento urbano donde el Gas Natural Comprimido había logrado consolidarse.
A esto se suma un factor práctico que influye en la decisión del usuario. “Muchos de los consumidores que podrían utilizar GNC, como los choferes de aplicaciones, valoran el espacio en el baúl. El equipo ocupa lugar y eso incide en la elección”, explica.

El costo de conversión también juega un papel determinante. En un escenario económico complejo, la inversión inicial necesaria para instalar el equipo se convierte en una barrera significativa. “Dada la situación económica que vive el país, el potencial cliente muchas veces no dispone del dinero para realizar esa inversión”, señala.
Si bien la relación de precios entre nafta y GNC podría resultar atractiva en términos relativos, ese incentivo no se traduce en un aumento de conversiones. Frontera observa que la brecha de precios es muy dispar en el territorio nacional, lo que genera señales contradictorias y dificulta una dinámica homogénea del mercado.
Consultado sobre las perspectivas de corto plazo, el diagnóstico es poco alentador para los vehículos livianos. “No veo un repunte en las conversiones. Incluso podría profundizarse la reducción con la llegada de más vehículos importados, híbridos y eléctricos”, afirma.
Frente a este escenario, el empresario identifica con claridad el segmento que puede impulsar una nueva etapa de crecimiento: el transporte pesado. “Es sin dudas el vector de crecimiento, como lo venimos viendo hace años. Si bien crece la llegada de estos vehículos dedicados a GNC, se necesita mayor velocidad en el plan de expansión”, sostiene.
En este segmento, la tecnología evolucionó de manera significativa. Las conversiones en camiones y unidades de gran porte mejoraron en eficiencia y prestaciones, especialmente con sistemas bifuel que combinan gas y diésel, ampliando autonomía y flexibilidad operativa. Al mismo tiempo, se registran avances regulatorios que podrían consolidar este desarrollo.
El impacto potencial es considerable. “Un camión o un bus carga el equivalente a entre 10 y 15 vehículos pequeños en casi el mismo tiempo. Si se avanza en este camino, el consumo crecerá notablemente”, remarca.

En esa línea, Frontera también destaca el rol que podría jugar el transporte público de pasajeros. Considera que los buses urbanos y sistemas de metrobús representan otra oportunidad concreta para el gas natural, siempre que exista acompañamiento normativo y señales claras desde los gobiernos provinciales y municipales.
“Se debería trabajar en normativas que apoyen el gas y generar incentivos para que los buses sean a GNC dedicado. Eso impulsaría la demanda de compresores de alto caudal, surtidores específicos y la construcción de estaciones, movilizando a toda la cadena”, explica.
Ante la pregunta de si es posible regresar a los niveles de expansión del pasado, Frontera es categórico. “A mi entender, eso no volverá a ocurrir. No debemos mirar hacia atrás; tenemos que adaptarnos al nuevo mundo y cambiar en consecuencia”, afirma.
Desde su perspectiva, el debate no debe centrarse en asignar responsabilidades dentro de la cadena. “Cuando se trata de procesos tecnológicos, hablar de culpas no ayuda a crecer ni a cambiar el rumbo”, señala.
Tras su paso por la conducción institucional del sector, Frontera hoy canaliza su experiencia a través de Gugagas Energy S.R.L., empresa orientada a brindar soluciones de abastecimiento de insumos y equipamientos para Estaciones de Servicio. Con más de 15 años de trayectoria de sus socios fundadores en el país y en el exterior, la firma apuesta a acompañar la evolución energética.
“Nos dedicamos a nuevas tecnologías, nuevos combustibles como biogás, energía solar, nuevas formas de generar energía y todo lo relacionado a equipamiento y repuestos para compresores y surtidores multimarca”, concluye.
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