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Desde el inflado de neumáticos hasta las aspiradoras, las prestaciones complementarias evolucionan con pagos digitales y mayor autonomía, simplificando la experiencia y abriendo nuevas oportunidades de negocio.
En cada vez más Estaciones de Servicio, lo que ocurre en la playa -desde inflar los neumáticos hasta acceder a servicios adicionales- empieza a ser determinante para mejorar la percepción del usuario y abrir nuevas oportunidades de negocio. Ese proceso está directamente vinculado con la modernización de los servicios complementarios, que comienzan a apoyarse en tecnología, integración y nuevas formas de cobro.
La digitalización de los pagos aparece como uno de los principales motores de este cambio en este segmento. “Hoy es muy molesto tener que ir hasta el FULL a comprar una ficha. Si el cliente viene de cargar combustible y tiene que hacer todo ese recorrido, la experiencia no es buena”, advirtió Daniel Alberto, gerente comercial de MIDEX.

En ese sentido, la incorporación de pagos mediante QR y billeteras virtuales permite resolver uno de los principales puntos de fricción del recorrido del cliente. La posibilidad de abonar directamente desde la playa no solo agiliza el uso de los servicios, sino que también mejora la operación y facilita su monetización.
Esto directamente impacta en la calidad del servicio y es el caso del inflado de neumáticos uno de los ejemplos más fieles de esto, ya que el pasaje de un esquema gratuito a uno pago permitió sostener el mantenimiento de los equipos y renovar la infraestructura, sin perder clientes.
“El usuario está dispuesto a pagar un monto bajo si sabe que el equipo está en buenas condiciones y es fácil de usar. Eso hizo que el servicio sea rentable”, señaló el ejecutivo en diálogo con Surtidores.
A partir de esa lógica, comienzan a evaluarse otros servicios que pueden integrarse a la playa bajo un esquema similar. Entre ellos, la aspiradora aparece como una alternativa con potencial, aunque todavía con desafíos operativos.
Si bien es un servicio ampliamente instalado en mercados como Estados Unidos, su implementación en Argentina requiere ajustes en la disposición del espacio y en la dinámica de uso.
“El problema es que la persona que va a aspirar el auto se queda un rato largo, saca alfombras y eso puede generar incomodidades si no está bien ubicado”, comentó Alberto, indicando que uno de los puntos a considerar es la permanencia del cliente.
Por eso, su desarrollo no depende únicamente de la tecnología o del sistema de cobro, sino también del diseño de la estación. Ubicar estos servicios en sectores diferenciados de la playa o alejados de la tienda aparece como una condición relevante para que funcionen sin interferir en la operación general.
Aun así, el interés crece. La posibilidad de incorporar servicios automatizados, con baja intervención del personal y capacidad de generar ingresos adicionales, empieza a formar parte de la evaluación de los operadores.
En paralelo, la tecnología también abre nuevas oportunidades para trabajar la fidelización. La integración de estos servicios con sistemas de identificación de usuarios permite, por ejemplo, ofrecer beneficios específicos a determinados clientes.
Un caso concreto es el trabajo con el Automóvil Club Argentino, donde se desarrollaron soluciones que permiten a los socios acceder a servicios de forma directa mediante su credencial o aplicación, sin necesidad de realizar pagos en cada uso.
Este tipo de herramientas transforma un servicio operativo en una experiencia diferencial, especialmente en redes con alto volumen de clientes recurrentes.

De cara a 2026, desde MIDEX anticipan que la inversión estará concentrada principalmente en este tipo de soluciones. La demanda de equipamiento como los postes de inflado se sostiene y, en muchos casos, impulsada por su rápida recuperación.
Tal como compartió Alberto, la posibilidad de generar ingresos con estos servicios permitió cambiar la lógica del negocio: hoy los equipos se mantienen, se renuevan y forman parte de una estrategia más amplia dentro de la estación.
En este sentido, la tendencia apunta a profundizar la digitalización, eliminar procesos obsoletos como el uso de fichas y avanzar hacia servicios cada vez más simples de usar, conectados y pensados para un cliente que valora la rapidez, la autonomía y la previsibilidad en cada parada.
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