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Con el Brent en niveles elevados, los consumidores empiezan a priorizar opciones más económicas. Las cámaras empresarias del sector ya realizan mediciones propias para dimensionar el fenómeno.
Cuando los precios suben de manera sostenida, el comportamiento del consumidor suele responder con una lógica previsible: recorta, sustituye y busca alternativas más accesibles. En el mercado de combustibles, esa dinámica empieza a tomar forma en los surtidores, donde el impacto de los últimos ajustes comienza a reflejarse en decisiones cada vez más sensibles al bolsillo.
En ese contexto, y con el barril de crudo Brent moviéndose en torno a los 100 a 110 dólares, las Estaciones de Servicio enfrentan en estos días un momento donde la suba internacional no se tradujo en alivio, sino en mayor presión sobre la demanda. La reacción del público, según coinciden los operadores, empezó a inclinarse hacia combustibles de menor precio.

Frente a este cambio, las cámaras de expendedores de combustibles comenzaron a realizar relevamientos propios a partir de estaciones testigo, con el objetivo de captar tendencias en tiempo real. Las primeras conclusiones indicaron que la migración hacia naftas más económicas comenzó a percibirse, aunque todavía sin reflejo pleno en las estadísticas generales, ni un porcentaje certero de cambio.
Desde la Cámara de Estaciones de Combustibles de Entre Ríos dijeron a Surtidores que los datos interanuales aún no permitían confirmar ese corrimiento. “En enero, la caída de nafta premium fue del 4,9 por ciento y la Súper se vendió un 6,88 por ciento menos en comparación con 2025, por lo que no se puede hacer una estimación de si hubo migración o no”, señalaron.
No obstante, aclararon que se trataba de un fenómeno reciente, vinculado a los últimos aumentos, y que comenzaba a evidenciarse en la operatoria diaria. Es decir, más allá de los números consolidados, el pulso de despacho ya mostraba señales de cambio.

En contraste, el comportamiento del gasoil se mantuvo más estable en términos de elección de producto. El segmento premium logró sostenerse, en gran medida porque los motores diésel de última generación requieren ese tipo de combustible y no admiten sustitución por opciones más económicas.
Por su parte, los directivos de la CECA San Juan indicaron a este medio que el proceso podía profundizarse en el corto plazo. Recordaron que, hasta hace poco, el mercado mostraba una mayor inclinación hacia productos premium, impulsado por la renovación del parque automotor. Sin embargo, advirtieron que se está modificando ese patrón. “Con los precios, la incertidumbre y la situación económica, es muy probable que haya migración hacia productos más económicos”, afirmaron.
Las entidades consultadas coincidieron en que el desafío inmediato radica en afinar las mediciones y seguir de cerca el comportamiento del cliente. Asimismo, adelantaron que en las próximas horas contarán con datos más certeros surgidos de los relevamientos en estaciones testigo, los cuales permitirán dimensionar con mayor precisión la magnitud del cambio de hábitos y definir acciones concretas para acompañar a los operadores.
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