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El crecimiento del nivel de consultas por estas instalaciones resulta significativo si se compara con 2025, cuando solo se habían fabricado dos unidades en todo el año.
Tras la implementación de la liberalización de la economía argentina, el cambio en las reglas de juego marcó un punto de inflexión para una modalidad que durante años estuvo limitada por exigencias técnicas y administrativas que dificultaban su desarrollo. El nuevo esquema abrió la puerta a alternativas más ágiles de comercialización de combustibles, especialmente aquellas destinadas a zonas de baja densidad poblacional, localidades alejadas o puntos con demanda estacional.
De esta manera, las estaciones móviles dejaron de ser una experiencia aislada para convertirse en una opción concreta dentro del sistema de abastecimiento. Lo mismo ocurre con los tanques aéreos, que ofrecen menores costos de instalación y mayor rapidez de puesta en marcha respecto de los subterráneos.

La actualización del régimen legal también generó un cambio en la percepción del negocio. Operadores y potenciales inversores comenzaron a analizar estos formatos como oportunidades viables, respaldadas ahora por un encuadre legal claro y reglas definidas.
Desde el sector proveedor de infraestructura, el impacto es evidente. Pablo Capuano, gerente comercial de Bertotto Boglione, aseguró a Surtidores que la demanda viene mostrando un comportamiento dinámico desde la habilitación del módulo de YPF en Pinamar.
“Desde la apertura del módulo de YPF en Pinamar hemos tenido un constante nivel de requerimientos. Obviamente no es un producto masivo, pero todas las semanas ingresan consultas sobre el tema”, explicó.
El interés ya comenzó a transformarse en operaciones concretas. Para el primer semestre del año, la compañía registra cuatro unidades confirmadas. Además, existen presupuestos activos que aún no fueron cerrados, pero que podrían traducirse en nuevos pedidos en los próximos meses.
El dato cobra mayor relevancia si se lo compara con el año anterior. En 2025 se fabricaron apenas dos unidades: la instalada en noviembre en Lago Posadas, Santa Cruz, y la correspondiente al módulo de YPF en Pinamar. “El hecho de tener en febrero ya cuatro confirmadas para el primer semestre es mucho”, remarcó Capuano.

Consultado sobre si la flexibilización de las normas, influyó positivamente en este repunte, el ejecutivo fue contundente: “En mi opinión personal y en base a lo que hablamos internamente, no me quedan dudas”. Para el empresario, “el nuevo escenario generó previsibilidad y reactivó proyectos que estaban en análisis o directamente postergados”.
Si bien todavía no se trata de un producto masivo, los números marcan una tendencia positiva. La combinación de un encuadre más abierto y la necesidad de ampliar la cobertura territorial del expendio comienza a configurar un escenario en el que las estaciones móviles y los tanques aéreos podrían ganar protagonismo.
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