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Los empresarios del sector afirman que el contrapunto entre la petrolera y el Gobierno no tiene vuelta atrás. Sostienen que la discusión podría afectar la estabilidad de precios, -la nafta súper lleva seis meses sin cambios- mientras que las demás compañías realizan incrementos que en promedio escalan un 2 por ciento mensual
Según referentes del sector, las denuncias que el Gobierno Nacional propició contra YPF – la petrolera que maneja el 60 por ciento del mercado de los combustibles – se venían gestando desde hace varios meses, cuando se empezaban a conocer los datos de la macroeconomía y la balanza comercial mostraba signos de deterioro producto del crecimiento de las importaciones de energía, principalmente de gasoil y gas.
Según afirma Luis Malchioldi, titular de
Malchiodi sostiene que el quiebre podría producir cambios sustanciales en el compromiso que la petrolera lleva adelante con la actual gestión. Apunta a modo de ejemplo que la ex estatal no modificó los valores en los surtidores desde agosto. Un especialista que prefirió no ser citado explicó a surtidores.com.ar que la importancia en el total de ventas en las estaciones de servicio sumado a la integración vertical que alcanzó la compañía le permiten económicamente llevar adelante una política comercial de precios bajos.
El empresario platense opina que frente a los reclamos de inversión que plantea el Gobierno, lo podría compensar permitiendo aumentos en las estaciones de servicio. Si bien desde la empresa aclaran que todo va a seguir como antes Malchioldi considera que la pelea no tiene vuelta atrás.
Grafica su vaticinio en el “Acuerdo Federal de Hidrocarburos“, el documento suscripto en el marco de la reunión de
El documento, de un total de 13 páginas, señala en sus considerandos que es necesario que las provincias y el Estado nacional trabajen de manera coordinada en favor del “resguardo y aplicación de una política de Estado para el sector de hidrocarburos“. La misma deberá propender al autoabastecimiento, la máxima producción de los yacimientos bajo principios estrictos de explotación racional y sostenimiento del horizonte de reservas que permitan el desarrollo sustentable de la actividad. También alude a la caída, en torno al 20 por ciento, de la producción de petróleo y gas de los últimos diez años. En este marco citan el desempeño de YPF Repsol que en ese lapso perdió entre 30 y 35 por ciento en materia de producción de crudo y más del 40 por ciento en gas, entre otras cuestiones.
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