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La acumulación de trámites en la Secretaría de Energía y la escasez de recursos humanos explican los retrasos en la aprobación de nuevas bocas de expendio y reformas. Desde el Gobierno reconocieron dificultades operativas.
La puesta en marcha de nuevas Estaciones de Servicio y la autorización de ampliaciones o reformas atraviesan un escenario de demoras que ya genera preocupación en el sector. Trámites que hasta hace poco se resolvían en plazos razonables hoy permanecen paralizados durante meses, en un contexto donde el propio Ejecutivo admite limitaciones para procesar el volumen creciente de expedientes.
El cuello de botella se vincula con la aplicación de la Resolución 1102/04, que regula el registro y las condiciones de funcionamiento de las bocas de expendio. Según antecedentes publicados por Surtidores, el esquema administrativo vigente muestra signos evidentes de saturación frente a una demanda que no deja de crecer.
Fuentes cercanas al oficialismo reconocen que uno de los principales factores es la falta de personal técnico en áreas clave de la Secretaría de Energía. La cantidad de presentaciones supera la capacidad de análisis disponible, en un escenario marcado por la decisión de no reforzar planteles como parte del plan de achicamiento del gasto y del empleo público.
En ese marco, desde la Federación de Entidades de Combustibles aportaron una mirada técnica que respalda los diagnósticos oficiales. Los ingenieros Carlos Cozzolino y Marcelo Pontalti, asesores en seguridad e higiene de la entidad, confirmaron a Surtidores que la escasez de personal idóneo es un factor central en las demoras. “Hay pocos profesionales dedicados a una tarea que requiere un análisis muy exhaustivo”, señalaron.
Según explicaron, cada proyecto de Estación de Servicio implica evaluar numerosos aspectos técnicos que demandan tiempo. Entre ellos se cuentan la disponibilidad y capacidad de la infraestructura eléctrica y de gas en la zona donde se emplaza el establecimiento, el estado del suelo, las condiciones generales del equipamiento instalado y otros requerimientos específicos que deben ser verificados por los inspectores antes de otorgar una habilitación.
“Son muchos puntos a analizar y cada uno de esos estudios lleva su tiempo. Cuando hay poca gente dedicada a hacerlo, inevitablemente los plazos se extienden”, explicaron los especialistas, quienes descartaron que las demoras respondan a una única razón y hablaron de un fenómeno multicausal.
A ese escenario se suma, según los ingenieros, la diversidad y el cúmulo de exigencias documentales que imponen provincias y municipios. La superposición de requisitos locales con las normativas nacionales complejiza aún más los expedientes y obliga a rehacer presentaciones, sumar informes técnicos y ajustar proyectos a regulaciones que no siempre están unificadas.
En paralelo, voceros gubernamentales explican que la situación se da mientras se revisan normativas consideradas excesivamente burocráticas. El objetivo oficial es acelerar inversiones y facilitar la apertura de nuevas estaciones, sin modificar los estándares de seguridad exigidos para la actividad.
Pese a este escenario, desde la Federación de Entidades de Combustibles destacaron un dato que llama la atención del sector: según los últimos relevamientos de la entidad, los proyectos de instalación de nuevas Estaciones de Servicio son más numerosos que en otras etapas. Una señal de interés inversor que contrasta con un entramado administrativo que hoy funciona al límite de su capacidad.
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