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La redefinición del origen del suministro, la expectativa de menores costos en varias regiones y nuevos esquemas de contratación, empiezan a modificar el escenario para los operadores. ¿Por qué este año aparece como decisivo y cuáles son las propuestas que surgen?
Durante casi dos décadas, el Gas Natural Comprimido fue una de las principales herramientas de ahorro en el transporte argentino. El punto más alto se alcanzó en 2005, cuando el consumo diario rondaba los 10 millones de metros cúbicos, impulsado por una relación de precios que ubicaba al metro cúbico por debajo del 40 por ciento del valor de la nafta súper y permitía amortizar una conversión en pocos meses. Ese escenario se fue desdibujando con el tiempo y, hacia 2024, el despacho cayó a 5,7 millones de metros cúbicos diarios, mientras el parque vehicular se redujo a cerca de 1,6 millones de unidades, un 12,3 por ciento menos que su máximo histórico.
Hoy, el mercado vuelve a mostrar señales de reconfiguración. No por falta de gas —la producción crece de la mano de Vaca Muerta— sino por cambios en la estructura de abastecimiento, en los costos relativos y en la forma de contratar el suministro.

En ese contexto, la redefinición del mix de cuencas y la mayor participación del gas neuquino aparecen como uno de los factores con mayor impacto potencial para las Estaciones de Servicio.
Maximiliano Battagliese, Jefe Comercial de Puerto Energía, la comercializadora de gas natural de Central Puerto, explicó que el proceso de reasignación de transporte y reconfiguración del origen del gas, actualmente en etapa de formalización (se esperan novedades a mediados de febrero), podría modificar de manera sustancial los costos que enfrentan las bocas de expendio en distintas regiones del país.
Según comentó el especialista en diálogo con Surtidores, hoy, estaciones ubicadas en zonas como Rosario pagan alícuotas del orden del 4 al 5 por ciento superior a las pagadas en Mendoza capital, una diferencia directamente asociada al origen del gas que reciben. Con un mayor peso de la cuenca neuquina, considerada la más competitiva del sistema, estas diferencias debieran reducirse.

Battagliese señaló que este cambio permitiría reducir la volatilidad de precios y mejorar la previsibilidad, dos variables que se volvieron críticas para el negocio.
No obstante, en los últimos inviernos, el mercado spot llegó a superar los 10 dólares por millón de BTU (incluyendo el mayor precio habilitado a partir del año pasado para los inviernos en generación de energía eléctrica), obligando a las comercializadoras a operar con contratos más firmes y con mayor respaldo financiero para evitar descalces entre oferta y demanda, situación que incrementa los costos de abastecimiento. En ese escenario, el acceso a transporte firme y a volúmenes asegurados pasó a ser un diferencial clave para sostener la operación de las estaciones durante los picos de consumo.
Más allá del precio, puso el foco en un aspecto que para los operadores resulta crítico: la seguridad de abastecimiento, especialmente en los meses de invierno. En ese sentido, destacó que contar con transporte firme y respaldo volumétrico se volvió un diferencial clave entre las comercializadoras.
Puerto Energía, respaldada por Central Puerto —el uno de los mayores consumidores de gas del país para generación eléctrica—, utiliza su escala de compra para negociar con productores de todas las cuencas y ofrecer gas tanto a industrias como al segmento GNC, con esquemas en firme, spot o en boca de pozo. “El objetivo es que la estación no tenga que bajar su consumo a cero ni detener la operación en los picos de demanda”, explicó.
Este tipo de estrategia responde a un mercado que ya no enfrenta un problema de recursos, sino de señales económicas, contratos y previsibilidad.
El escenario que se perfila combina señales positivas y desafíos pendientes. La Argentina cuenta con gas disponible, experiencia operativa e infraestructura básica. Sin embargo, la recuperación del volumen no será automática. La caída de las conversiones vehiculares a GNC —que se redujeron más del 70 por ciento entre 2014 y 2024—muestran que el mercado sigue dependiendo de una ecuación económica clara y sostenida en el tiempo.

EL ROL DEL ESTACIONERO EN LA NUEVA ETAPA
Frente a la posibilidad de una nueva expansión del GNC, Battagliese sostuvo que el proceso requiere la convergencia de tres actores: comercializadores, estacioneros y Estado. Desde el lado de las empresas proveedoras, la clave pasa por ofrecer precios competitivos, plazos de pago acordes a la dinámica de cada estación y un acompañamiento más cercano, casi en formato de consultoría energética.
Desde la óptica del operador, en cambio, la decisión de invertir vuelve a depender de reglas claras y horizontes de mediano plazo, tanto en gas como en energía eléctrica. En este punto, el ejecutivo subrayó que la desregulación del mercado eléctrico (https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/resoluci%C3%B3n-400-2025-419016/texto) abre una nueva oportunidad para las Estaciones de Servicio, que ahora pueden comprar energía eléctrica directamente a los generadores, optimizando costos operativos.

El tercer componente es el regulatorio. La posibilidad de adaptar estaciones para transporte pesado, desarrollar corredores de carga y consolidar al GNC como combustible de transición aparece como un factor determinante para ampliar la demanda, especialmente en flotas de camiones de servicio de transporte de carga y transporte público.
No obstante, otro aspecto que empieza a ganar peso es la visión integral del suministro energético. En relación a este tema, el referente de Puerto Energía remarcó que la propuesta de la compañía apunta a combinar gas natural y energía eléctrica bajo un mismo proveedor, permitiendo a los operadores mejorar sus números no solo en el surtidor, sino también en uno de los costos fijos más relevantes del negocio.
Su posicionamiento le permite negociar con productores de todas las cuencas y ofrecer esquemas de suministro que combinan contratos en firme, opciones spot y acceso a transporte firme, incluso en escenarios de alta demanda. A ello se suma una propuesta comercial orientada a acuerdos de mediano plazo, con condiciones de pago flexibles y un acompañamiento personalizado, que contempla la estacionalidad, el perfil de consumo y la realidad operativa de cada Estación de Servicio, con el objetivo de asegurar continuidad de abastecimiento y previsibilidad económica.
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