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A pesar de la disputa que el Gobierno sostiene con YPF, la petrolera decidió mantener estáticas las pizarras de sus estaciones de servicio provocando diferencias con las restantes marcas que el algunos casos superan los $ 1.5 por litro. Desde agosto que no mueve el precio de la súper
Más allá de la calidad, la tarjeta de fidelización o la proximidad de sus estaciones de servicio, hay una cualidad excluyente que diferencia a YPF del resto: el precio de sus combustibles. La petrolera mantiene congelado el precio de la súper desde agosto provocando interminables colas de autos frente a sus surtidores y el inevitable quiebre de stock antes de que llegue el próximo camión.
Excluyendo la ciudad de Buenos Aires, donde los valores están acotados a los designios del INDEC, en el interior la diferencia entre marcas ya supera el 25 por ciento. La empresa que gerencia la familia Eskenazi comercializa la nafta a 5.099 el litro mientras que sus competidores la venden a 6.50 aunque en algunos casos roza los 7.
En su carácter de referente indiscutida del mercado, YPF siempre mantuvo una política de precios bajos. Su condición de depositaria del 60 por ciento de los despachos que se efectúan en nuestro país, le permitió mantener a raya la cotización del derivado a instancias de su (hasta hace pocos meses atrás) estrecha relación con el Gobierno.
Sin embargo el argumento es rebatido por los especialistas que opinan la importancia en el total de ventas en las estaciones de servicio sumado a la integración vertical que alcanzó la compañía le permiten económicamente a YPF llevar adelante una estrategia comercial de precios achatados.
¿El actual enfrentamiento con la gestión kirchnerista puede provocar un cambio de actitud? El ministro Julio De Vido alertó que quieren obligarnos a que los precios locales sigan a los internacionales.Y agregó que de ninguna manera vamos a ceder a esta extorsión, la producción nacional siempre va a tener costo argentino, dando por entendido que habría un interés de la empresa en revertir este escenario, aunque desde la compañía evitaron hacer comentarios sobre el tema.
Los expendedores no niegan que la situación los perjudica. A pesar de no ser formadores, sostienen que mientras la comisión sigue siendo la misma, los gastos crecieron notablemente. Además cuestionan que no reciben más volumen para compensar las pérdidas y apuntan al sistema de consignación como el motor de la insuficiente rentabilidad. Si al menos pudiéramos manejar los precios tendríamos algo de alivio, señalan. Lo cierto que por ahora, y mientras se mantenga este mecanismo, deberán aguantarse el corsé que les impone la petrolera al tiempo que el resto de las empresas dispara aumentos mes a mes.
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